PIRAGÜISMO

Mónica y Kissy, las chicas de oro

La coruñesa y la barquense regresaron del campeonato del mundo, en Portugal, con cerca de una decena de medallas

Mónica Piñeiro y Kissy Torres, el domingo en A Rúa durante el campeonato provincial de piragüismo.
Mónica Piñeiro y Kissy Torres, el domingo en A Rúa durante el campeonato provincial de piragüismo.
Mónica y Kissy, las chicas de oro

Mónica Piñeiro y Kissy Torres, las chicas de oro del Fluvial Avión-Catamarán Ribeira Sacra en el campeonato del mundo de Montemor o Velho, en Portugal. Les faltó la victoria, les sobró compenetración. Mónica, coruñesa de Pontedeume, regresó con cuatro metales, una plata y tres bronces; Kissy, barquense, lo hizo con una plata y un bronce. La primera está casada y tiene dos hijos; la segunda está soltera; Piñeiro se incorporó al piragüismo pasada la treintena; Torres se adentró en este mundo desde muy pequeña. Eso es lo que las diferencia, todo lo demás las une.

Mónica Piñeiro, de profesión profesora de autoescuela, conoció a su marido, Pedro Andrés García, en la bajada del río Eume. Pedro, fundador del Fluvial Avión, del que ahora es entrendor y presidente, es barquense, pero un traslado profesional le mandó hasta Avión. A él y al resto de la familia. 

"Empecé en el piragüismo hace relativamente poco, ocho o diez años. Sí, algo tarde. Yo apenas había hecho un cursillo de pequechicas_resultña. Luego, mi marido me enseñó a remar. Es un deporte que siempre me había gustado pero las circunstancias de la vida me impidieron dedicarme más a fondo. Aunque nunca es tarde", relata Monica, que no esconde que estos campeonatos, por muy del mundo que sean y muchas medallas que conquistes, "nos cuestan dinero".

Mucho antes se inició Kissy Torres. "Comencé con 12 años, luego tuve que parar cuando estaba en segundo de la facultad porque no podía con todo y más tarde me reenganché otra vez". Licenciada en psicopedagogía, técnico del deporte en el concello de O Barco, Torres detalla qué es para ella el mundo del piragüismo: "Lo asocio siempre a algo muy emocional y muy sensorial. Ese contacto con el agua no te lo da ni la natación ni pasear al lado de un embalse. Para sentir el agua tienes que verla desde el ángulo que te ofrece una piragüa, por encima de ella".

Mónica tiene dos niños, ¿ve que van a seguir los pasos de sus padres? "Uf, más bien no. A ellos les tira más el kárate. Su padre y yo les inculcamos lo que es el piragüismo, pero me da que no van a seguir por ahí. Son pequeños, ya han remado un poco", subraya.

Kissi no es mamá, pero deporte y ella han estado unidos desde antes de ver la luz. "Siempre he estado muy vinculada al deporte, mi padre corrió rallys de tierra, autocross. Aún hoy voy con él a pruebas de regularidad de clásicos. Mi hermano también se dedicó al motor, hizo karting. ¿Yo? corro y trabajo".

"Sólo me queda darle las gracias a mi marido, es el artífice de esto, sin él no lo habría conseguido", remacha Mónica, encantada de formar pareja con Kissy pese a que "empezamos a entrenar muy tarde juntas".