¡SOMOS LO QUE COMEMOS!

Alimentación y Parkinson

Resulta muy útil poner en práctica algunas indicaciones dietéticas y recursos para mejorar la alimentación si se padece esta enfermedad

Humus de garbanzos y remolacha, un plato fácil de masticar.
Humus de garbanzos y remolacha, un plato fácil de masticar.
Alimentación y Parkinson

La dieta de las personas con Parkinson no debería alejarse de las pautas de alimentación saludable recomendada para el resto de la población. Los objetivos nutricionales a menudo se logran procurando una dieta variada que incluyendo todos los grupos de alimentos aportan los nutrientes necesarios.

En este sentido, en las comidas del día a día, son precisos alimentos como las carnes magras, los pescados, huevos y legumbres, que aportan la base proteica y mineral de los mecanismos de defensa y en general, del mantenimiento de la salud. Los productos ricos en fibra, como las hortalizas, las frutas y los cereales integrales, que ayudan en la función digestiva y evitan el estreñimiento propenso en esta enfermedad. 

Y también las fuentes de alimentos y bebidas altas en calcio, vitamina D, y grasas saludables, representados en los pescados azules, el aceite de oliva, las nueces, los lácteos, las bebidas vegetales enriquecidas, etc. que mantienen los huesos fuertes y protegen de la osteoporosis. 

Ahora bien en el contexto amplio de la dieta, y que va más allá del aporte nutritivo, es importante hacer algunas consideraciones especiales para mejorar y adaptar las comidas. Con frecuencia hay alteraciones funcionales como la dificultad para masticar o para tragar, y/o problemas manuales para coger los alimentos que interfieren y reducen poco a poco la calidad y el consumo de los alimentos. Resulta muy útil poner en práctica algunas indicaciones dietéticas y recursos para mejorar la alimentación:  

- Distribuya sus comidas del día en tomas pequeñas y frecuentes. Su nutricionista puede ayudarle a organizar un plan de menú adaptado.  

- Modifique las texturas de los alimentos más sólidos, añada aceites o zumos a las preparaciones más sólidas para suavizarlas y facilitar su masticación.

- Evite alimentos con riesgo de aspiración o atragantamiento (semillas, pieles, espinas, etc.) Sustituir el pan tradicional por panes tostados con menos miga, puede facilitarle la deglución, por ejemplo.   

- Alterne bocados de alimentos sólidos con sorbos de agua o bebidas. 

- Mantenga un buen aporte de proteínas. Las dietas bajas en proteína no ayudan. Puede ser necesario redistribuir las proteínas para mejorar la acción del tratamiento farmacológico.   

- Limite o evite el alcohol, la cafeína y bebidas carbonatadas.

- Adopte una postura al comer, sentado lo más derecho posible. 

- Use cubiertos curvados ligeros, que pesen poco. Puede adaptarlos con espuma o con un material más blando que le permita manejarlos con mayor facilidad. 

- Puede ser útil emplear tazas, platos y vasos especiales (con tapa y ventosa) para reducir el derrame de líquidos. 

- Si tarda en comer y se le enfría la comida, pruebe con una bandeja térmica para mantener la temperatura. 

Envíe sus dudas a: marisol.lopez@globalnp.com