SALUD Y FITNESS

Anorexia y bulimia (II):jugar a detectives en el gimnasio

El rango crítico de la Anorexia oscila entre los 12 y 17 años, mientras que el de la Bulimia aumenta entre los 18 y 20

Anorexia y bulimia (II):jugar a detectives en el gimnasio

La semana pasada presentamos de forma general -sin ánimo de sustituir a un especialista- dos importantes trastornos de la alimentación que hoy causan estragos entre la juventud: La Anorexia y la Bulimia Nerviosas. 

En la presente, intentaremos explicar los síntomas que nos pueden llevar a los profesionales del Ejercicio Físico a sospechar de un caso en nuesto centro.

Nos ceñiremos a clientes sin relación con deporte de competición, ni modalidades en las que el control de peso sea determinante: Deportes de combate, gimnasia, patinaje, natación, atletismo... Donde suceden los episodios más frecuentes.  


Mujeres, en su mayoría


Tanto la Anorexia como la Bulimia Nerviosa afectan en casi un 90% a mujeres, aunque el número de hombres crece cada año. Según la FEACAB (Asociaciones españolas de ambas enfermedades) el rango crítico de la Anorexia oscila entre los 12 y 17 años, mientras que el de la Bulimia aumenta entre los 18 y 20-

Detectar este tipo de problemas es más sencillo en centros de tamaño pequeño y ambiente familiar, donde el Técnico conoce a cada cliente por su nombre y tiene un contacto casi diario. En grandes superficies, los síntomas se diluyen entre la masa.

Apreciamos en los anoréxicos -además de su delgadez, mejor o peor disimulada por la ropa-, tez pálida en la piel, rostro con facciones delgadas, caída del cabello o color azul en sus dedos. Por la permanente sensación de frío u obsesión por sudar, pueden estar exageradamente abrigados. Carácter introvertido, perfeccionista y variable. Su empeño en bajar de peso le convierte en una rata de gimnasio, con largas sesiones diarias en las clases colectivas de gran exigencia y en los aparatos cardiovasculares.


Confirmar los indicios


Una conversación de aparente rutina con esta gente puede desvelar su esquizofrénica lucha interior, su insatisfecha imagen personal y la negación del peligro en el que se encuentra, confirmando nuestras sospechas. En ese momento, suena la alarma.

No nos olvidamos de la Bulimia. La trataremos con detenimiento durante la próxima semana, porque su detección es mucho más complicada.