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Las artes marciales: que no le den gato por liebre

Celebrando la victoria en un combate.
Celebrando la victoria en un combate.
Las artes marciales: que no le den gato por liebre

Las Artes Marciales son una de las actividades más demandadas en los gimnasios, ya sea por curiosidad, deporte, necesidad de aprender a defenderse o por trabajo.

Para gustos existen colores, sin duda. Pero es más importante de lo que parece el reparar en ciertos detalles y no lamentarse por una mala decisión.

Es primordial conocer nuestro estado de forma actual. Quizá no estemos preparados físicamente para la exigencia de la especialidad y antes se precise un programa individualizado en la sala de Fitness, después del cual podremos afrontarla con garantías. 

Sí, para algunos puede ser un jarro de agua fría, pero el deber del buen profesional obliga a ser sincero con su cliente y proteger su integridad. No a lanzarlo desde un avión y sin paracaidas.


NO VALE CUALQUIERA 


Una vez obtengamos el punto de forma adecuado, podremos comenzar a practicar la actividad elegida. ¿Cuál? Toda aquella que nos atraiga y cumpla al menos dos requisitos imprescindibles: Un Maestro titulado y un recinto adecuado para su desarrollo.

Impartir una disciplina que conlleva la dirección de un grupo de personas en técnicas de ataque y defensa no está al alcance de un cursillista de fin de semana. Es una labor con años de formación, hoy reglada bajo las titulaciones de Monitor, Entrenador-Regional y Maestro-Entrenador Nacional, otorgadas tras examen público por aquellas Federaciones reconocidas por el Consejo Superior de Deportes.

Federaciones que obligan a sus participantes a portar una licencia. Garantiza la integridad del Maestro y su centro, permite el ascenso en grados, es válida en todo el mundo e incluye un seguro médico.


CENTROS HOMOLOGADOS


El recinto donde se imparte el Arte Marcial debe estar homologado por el CSD. Debe contar con los permisos y seguros pertinentes, además de estar acondicionado para actividades de cierto impacto: suelo acolchado, paredes y columnas protegidas...

Quizá por estas razones, el precio de algunos centros sea más caro que el de otros. Si allí donde vaya no atisba ni titulaciones ni certíficados, exíjalos. Si no los tienen, todavía está a tiempo de escapar.