Ejercicio físico, un aliado contra el cáncer de mama

“Las mujeres sedentarias tienen un 70% más de riesgo de desarrollar un cáncer que las practicantes de ejercicio físico”, afirman.

Una mujer practicando deporte.
Una mujer practicando deporte.
Ejercicio físico, un aliado contra el cáncer de mama

Esta semana toca escribir sobre el cáncer de mama, sobradamente conocido en nuestra sociedad por las innumerables noticias o campañas realizadas sobre esta enfermedad en España en los últimos años. 

Menos conocido para el gran público -o al menos es mi impresión- es la existencia de este tumor en varones, aunque en un pequeño porcentaje con respecto a las mujeres. También, la ignorancia general sobre los beneficios que el Ejercicio Físico puede proporcionar en la prevención y tratamiento.

Como quien esto escribe no es nadie, y sólo sabe que no sabe nada, les remito a una magnífica entrevista realizada por el diario de tirada nacional ‘La Razón’ a dos especialistas en tan compleja materia.


EN LUCHA CONSTANTE


Elena Oliete es médico en la Unidad de Hospitalización domiciliaria de la Fundación IVO (Instituto Valenciano de Oncología). Olga Pons es médico especialista en Oncología Radioterápica del Instituto de Investigación Sanitaria La Fé, también en Valencia. Conviven y luchan a diario contra esta enfermedad.

¿Qué nos cuentan? Lean: “Las mujeres sedentarias tienen un 70% más de riesgo de desarrollar un cáncer que las practicantes de ejercicio físico”, afirman.

Una vez manifestado y, durante su tratamiento, el Ejercicio Físico “es beneficioso y recomendable. Permite disminuir los efectos secundarios y mejorar la tolerancia a los mismos. Mejora la calidad del sueño, la capacidad cardiorrespiratoria y la movilidad articular. Fortalece el sistema inmunitario, estabiliza su peso y todo esto incrementa su autoestima”.


¿DÓNDE ESTÁ EL FALLO?


Pese a todas estas virtudes, según las doctoras “el porcentaje de practicantes de ejercicio tras el diagnóstico y durante el tratamiento es bajísimo”. Las que no lo hacían antes, no lo intentan. Y muchas de las que lo hacían, lo abandonan. ¿Dónde está el fallo?  “Debemos de informar y generar el cambio de hábitos en nuestros pacientes”, insisten.

Concluyen las doctoras Oliete y Pons. “El ejercicio debe ser pautado en un entorno profesional, multidisciplinar, individual y basado en la evidencia científica”. Poco más puedo añadir. ¡Gracias!