NUTRICIÓN

No improvises, planifica tu menú cada semana

Planificar semanalmente nuestra alimentación nos permitirá optimizar recursos en la cocina, en el tiempo y en el gasto a la hora de hacer la compra

 

Una mujer paga ayer su compra en un súper de la ciudad.
Una mujer paga ayer su compra en un súper de la ciudad.
No improvises, planifica tu menú cada semana

Hoy en día vivimos inmersos en la prisa, la falta de tiempo, la familia, el trabajo, la vida social… esta rutina estresante puede influir de manera negativa en nuestros hábitos, descuidando, entre ellos, la alimentación.

¿De qué manera podemos mejorar nuestra rutina sin que ello suponga un gran esfuerzo? La respuesta podría ser: con una buena planificación. Son diversas las opciones que podrían permitirnos conseguirlo y es importante que cada persona escoja lo mejor para sí mismo, ya que no todos funcionamos de la misma manera. A continuación veremos algunas propuestas para conseguir el objetivo de una mejora en nuestra organización:

1. Crear una plantilla: desde alguna que puedas descargar en internet (son muchas las opciones), a una que puedas elaborar por tu cuenta haciéndola mas personalizada. 

En la tabla podemos incluir los días de la semana y las diferentes comidas que hagamos según nuestros horarios, por ejemplo: desayuno–comida-merienda y cena.

2. Diseñar un menú: destinando un ratito a la semana para preparar el menú de los próximos días nos ahorraremos tiempo y energía en pensar cada vez que llegamos a casa y hacernos la famosa pregunta: "¿Y ahora qué como?"

Tendremos en cuenta los alimentos disponibles en casa y así aprovechar bien los recursos y también procuraremos escoger productos de temporada y de producción local.

Podemos especificar las recetas desarrolladas (lunes: huevos con arroz y pisto; martes: puré de calabacín y pollo asado con cachelos...) o quizás preferimos nombrar grupos de alimentos que queramos incluir cada día concreto, por ejemplo: lunes, legumbres con hortalizas; martes, pescado con patata y verduras...

Es importante tener en cuenta la situación en el hogar (vivir solo, en familia, con niños…) a la hora de diseñar nuestro menú para adaptarlo a los diferentes gustos y necesidades procurando no tener así que hacer varias comidas cada día. Un consejo sería que el ratito de planificación lo hiciésemos juntos, contando con la opinión de todos y así crear un consenso para evitar momentos de conflicto alrededor de la mesa.

3. Hacer la compra: tras tener (o no) el menú planificado nos pondremos a preparar la lista de la compra, revisaremos la nevera, despensa…y saber bien qué nos hace falta. Consejo: evitar ir a la compra con el estómago vacío, es mucho mas probable que caigamos en la tentación de adquirir productos poco saludables, comprar cantidades innecesarias…

Los productos de temporada nos interesan ya que será relevante en la calidad, en el coste y en el impacto medioambiental.

4. Cocinar: ya tenemos nuestro menú planteado, la compra hecha y ahora nos toca ponernos el delantal. Aquí habrá personas con más soltura, tiempo y amor por la cocina y personas con menos…¡todo es posible! Con tiempo podremos cocinar en el día a día, pero si por el contrario no disponemos de él, tendremos la opción de dedicar 1-2 horas en la semana para preparar varias elaboraciones y guardarlas en la nevera o congelador, por ejemplo: cocer varias raciones de arroz y guardarlas en un tupper de cristal (un día para el huevo y pisto, otro día para una ensalada…); poner en el horno diferentes bandejas (una con hortalizas, en otra patatas, en otra pollo con verduritas…)

Siguiendo estos pasos podemos conseguir mejorar nuestros hábitos de alimentación de una manera sencilla y adaptable a todas las situaciones.