SALUDABLE

De verdad que nos podemos divertir en la sala de pesas

Puede variarse el tipo de ejercicio, los movimientos, el sistema de trabajo, los descansos, las cargas, la intensidad, la velocidad...

Usuarios en una sala de pesas.
Usuarios en una sala de pesas.
De verdad que nos podemos divertir en la sala de pesas

Mucha gente piensa que ya bastante aburrida es la vida como para prolongar el tedio mientras se practica ejercicio. Así que cada uno se dedica a sus perversiones más ocultas: Correr sin descanso, zascarse en un ring o en un tatami, despeñarse por un terraplén en bicicleta, lanzarse en paracaidas... 

El problema sucede cuando, en muchos casos, esta afición es absolutamente incompatible con su estado físico o su salud. Cuando su práctica supone semanas de convalecencia o agrava de forma notable lesiones o enfermedades ya latentes en su cuerpo.

Imagine que usted es un enamorado del marisco pero cada vez que lo disfruta, termina en el hospital con terribles dolores intestinales. ¿Pasión o razón? Tendrá que decidir entre descartarlo en su alimentación o asumir las consecuencias.


ATRACCIÓN FATAL


A muchos clientes les sucede lo mismo en el gimnasio. Profesan pasión por una actividad que sólo les hace daño, en muchas ocasiones obviando las recomendaciones del entrenador. Suele suceder que, curiosamente, la actividad más indicada en su situacion, la que más beneficio les produce es la que menos les gusta. En ocasiones incluso la aborrecen.

Conozco a pocas personas que disfruten en el dentista o en las clínicas de rehabilitación. Pero no nos queda otro remedio que acudir a ellos cuando nuestra salud depende de ello. Y escuchar al profesional.


MILES DE POSIBILIDADES


¿La sala de pesas es aburrida? Cada uno tiene sus gustos, pero existen muchas y diversas formas de presentarla de forma amena e interesante, como también el encajarla en nuestros hábitos semanales, sin que resulte una tediosa carga.

El entrenamiento se puede consensuar con el profesional, admitiendo mil y una posibilidades, incluso con un material reducido. Puede variarse el tipo de ejercicio, los movimientos, el sistema de trabajo, los descansos, las cargas, la intensidad, la velocidad...

Si además, esta terapia se realiza en un lugar acogedor, con buena compañía y mejor conversación, quizá cambie nuestra concepción sobre “las pesas”. Quizá sólo sea cuestión de obviar los tópicos y probar.