FORO LA REGIÓN - VERÍN

Fernández Padín: "Estou vivo porque os narcotraficantes queren que o esté"

Uno de los dos testigos protegidos de la Operación Nécora, que instruyó Baltasar Garzón, contó su experiencia en Verín

Manuel Fernández Padín, junto al alcalde de Verín, Gerardo Seoane, que se encargó ayer de su presentación.
Manuel Fernández Padín, junto al alcalde de Verín, Gerardo Seoane, que se encargó ayer de su presentación.
Fernández Padín: "Estou vivo porque os narcotraficantes queren que o esté"

La Región y su particular Foro llevó a Verín ayer uno de los nombres propios más recurridos en las escaletas de los informativos nacionales de mediados de los noventa, tras el del juez Baltasar Garzón, el fiscal Javier Zaragoza y los finalmente narcotraficantes encarcelados: Manuel Fernández Padín. 

El invitado fue presentado por el alcalde de Verín, Gerardo Seoane, quien quiso resumir la vida de Fernández Padín con una frase del periodista y escritor estadounidense Truman Capote: "A vida é unha obra de teatro onde o terceiro acto está mal escrito, dicía Capote, e creo que reflicte á perfeción o que foron os avatares do noso convidado, que de seguro non foi merecedor do trato que un home que logrou salvar moitas vidas acabou recibindo por parte dalgúnas institucións.

Foi unha figura determinante no desenrolo daquela operación Nécora que acabou cos principais capos do narcotráfico no cárcere, que tanto dano fixeron á nosa comunidade, non hai moitos días retirouse unha publicidade de viaxes nas que se refería ás rías como as rías de Fariña", afirmó Seoane Fidalgo. 

Aunque venía acompañado de su libro "Dejadnos vivir" -"estamos vivos porque os narcos queren"-, muy pocas referencias hizo Fernández Padín a él y sí muchas al obstinado olvido al que los dos principales testigos de cargo en aquella recordada investigación y posterior instrucción fueron -y lo están siendo- condenados.

Fernández Padín, al igual que un mes atrás lo hizo también en Ourense, repasó con minuciosidad la cronología del momento de su detención en aquel centro comercial pontevedrés de A Barca, no sin antes intentar justificar su llegada a la colaboración ilegal en las descargas de sustancias estupefacientes con que "a falta de traballo foi o meu caldo de cultivo, case tan grave é ter diñeiro para gastar como non telo, polo que te obriga a facer".

Él, como así dijo, intentó ser como aquellos niños que no se escondían al afirmar que "yo quiero ser de mayor como mi papá, contrabandista" en su Vilanova de Arousa natal, perfecto reflejo de la conciencia colectiva reinante a sus veinte años. 


El negocio "da merda"


Sin embargo, y así insistió, nunca quiso entrar en el negocio "da 'merda', porque Manuel Charlín ben que se fartaba de dicirlle ós seus fillos que a 'merda', como así lle chamaba á droga, é para vendela, non para consumila. Iso é o exemplo máis claro de que eles sabían moi ben o dano que facían na sociedade, non deixan de ser uns asasinos, con toda a literalidade da palabra", apuntó. 

Pero, lo más sangrante de su relato fue el abandono al que el que fue testigo protegido durante dos décadas se vio, y se ve, sometido: "Fomos e somos un cero para este Estado, incluso para os políticos galegos, xa sei que se está mellor con Marcial Dorado que recibindo a un confeso", en referencia a la petición que por escrito le formuló al actual presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, de recibirle. "Fallounos Garzón, fallounos o fiscal Zaragoza, e quedamos sos -incluyendo al otro narcotraficante confeso y arrepentido, Portabales-, fixemos unha labor moi importante e nin siquera recibimos un gracias", concluyó.