ENTROIDO VERÍN 2018

Las primeras Comadres de Verín fueron las "niñas del coro"

Verín espera otra multitudinaria concentración de mujeres mañana, desde última hora de la tarde. Llega el tan esperado "Xoves de Comadres", que llenará la villa de fiesta y colorido. 

Eladia, Marilís, Luisina, Olga, Lola, Mercedes, Mari Luz y Modesta, la Comadres principales. (C. MONTERO)
Eladia, Marilís, Luisina, Olga, Lola, Mercedes, Mari Luz y Modesta, la Comadres principales. (C. MONTERO)
Las primeras Comadres de Verín fueron las "niñas del coro"

Entrar en la procelosa investigación de quiénes han sido las precursoras de una de las celebraciones más significativas del Entroido de Verín levantará alguna que otra ampolla entre ellas, aunque, en honor a toda la verdad, quizás habrá una o varias, pero ya nadie duda de que todas, mañana por la noche, serán un año más las protagonistas de una fiesta que nació allá por el año 1992, y que la que fue el pasado domingo pregonera a todos los efectos y congregando a miles de verinenses a sus pies, Mercedes Astorga, con su labor mediática acabó por consolidar.

Según relata Mari Luz Fidalgo, que el próximo día 11 cumplirá los 75 años, la responsabilidad primera de organizar el certamen se le puede atribuir a, curiosamente, los integrantes de la coral polifónica de Verín, por aquel entonces. Los ensayos dejaban las gargantas lo suficientemente secas como para necesitar reponer líquido de manera inmediata: "Por aquel entonces, gran parte de los que cantábamos, solíamos reunirnos después del ensayo para tomar algo. Allí estaban los fijos, como Modesta y su hija; Corona Meixeira, Mari Carmen Taboada, Maridela y su hija Luján; la que te habla y, en el bando de los hombres, Benito Ferro, Parrilla -Ignacio, el más gordo- y Toño Prieto".

Fueron los primeros, de los que nadie discute su ánimo festivo y sus ansias de interpretar, musicalmente hablando, siempre que el vino o la cerveza acababa por subir un poco la temperatura.

Esas primeras cenas entre el grupo de amigos coristas tuvo un claro detonante, la de Comadres de 1992, "en el restaurante San Roque", recuerda Mari Luz. "No recuerdo muy bien, pero debíamos ser sobre unas setenta u ochenta personas, y hasta allí fuimos la mayoría mujeres, o todas, porque recuerdo que en nuestro grupo del entroido nos acompañaba otro personaje de la fiesta, como era Ernesto de Pazos", comenta.

Fue en ese momento cuando se produjo el hecho determinante y definitivo, que pudo abocar a la fiesta de Comadres en el más de los estrepitosos fracasos: "Non o querían deixar entrar as que estaban alí, e foi cando nós lle dixemos que se non entraba este home, nós -en referencia a las verdaderas progenitoras de la noche más festiva-, tampouco entrabamos", señala Mari Luz.

Las siguientes ediciones, la sede, como en las convocatorias informales, fue el restaurante Zapatillas, hasta que ya no pudo albergar a ninguna comadre más -o a hombre vestido de mujer, condición indispensable para que los varones puedan mezclarse mañana entre ellas- y acabó extendiéndose la fiebre al resto de los locales, tascas y restaurantes de la villa. De ahí, a la locura que en los últimos años se vive en Verín solo ha mediado poco más de un cuarto de siglo. Mañana jueves, volverán a llenarse los restaurantes de mujeres y de hombres vestidos de ellas; en medio, música de charanga por cada uno de los rincones, la bajada de Don Carnal para recoger del brazo a la sempiterna "raíña Elena" y todos rumbos a la plaza, eso sí, este año con el pregón adelantado.