TELÉFONO ROJO

Ana Pontón: "Gústame xogar, non ver fútbol"

Hablamos del Mundial con... Ana Pontón, portavoz nacional del BNG

La Plaza Roja de Moscú, punto de encuentro para muchos aficionados durante el Mundial.
La Plaza Roja de Moscú, punto de encuentro para muchos aficionados durante el Mundial.
Ana Pontón: "Gústame xogar, non ver fútbol"

El teléfono rojo es imprevisible como un partido de fútbol. Llamas a Ana Pontón con un titular cargado –"Non celebrei o gol de Iniesta na final do Mundial"– y la primera mujer en defender la portavocía nacional del BNG recoge la pregunta de calentamiento para enviar la respuesta a las letras grandes de taco, como diría Maradona. "Pois a verdade é que a min gústame xogar ao fútbol, de feito fun xogadora de fútbol sala no instituto, pero non me gusta velo. En directo aínda me podo divertir nun partido, pero na tele paréceme un horror". 

Ana Pontón no vio anoche como a España casi se le pega al cielo de la boca un caramelo como Irán, según decía el envoltorio en el sorteo de grupos, aunque también le resultaría indiferente que el resultado fuese distinto al agónico uno a cero con tiritona final. "Non vexo o Mundial porque a miña selección non xoga. Teño que recoñecer que os únicos partidos que vin en directo foros os da selección galega cando tiñamos un Goberno que apostaba por defender os nosos sinais de identidade". Y como la indiferencia no es fruto del desencanto, tampoco se sentó delante de la televisión para ver la final del Mundial de Sudáfrica que ganó España hace ocho años. "Non celebrei o gol de Iniesta porque non o vin. Ver deporte na televisión non está na miña axenda para pasar o tempo libre, pero tamén lle digo que as miñas únicas cores son as de selección galega". No hace falta recurrir al VAR, con en el que parece que llevamos toda la vida, para deducir que tampoco lo festejaría aunque cayese por descuido cambiando de canal. 

Al comenzar a pedalear, el chófer de anécdotas, que desearía ser de Putin en el Mundial de Rusia, se da cuenta de que la portavoz nacional del BNG no tendría que justificarse en caso de que un día le entregasen el mando de los deportes, como le sucedió al exministro Màxim Huerta por unos comentarios en la red social de los trinos en los que cuestionaba el gusto por el esfuerzo y el sudor antes de que sus asuntos con Hacienda le birlasen la otra cartera. Él argumentó que sí le molaba ver deportes aunque no practicarlos. A Ana Pontón le sucede justo lo contrario, aunque tampoco percutió por esa banda en la campaña de las últimas elecciones gallegas, las primeras en las que encabezaba la convocatoria de la fuerza nacionalista. Apareció el nuevo ministro de Cultura y Deportes, José Guirao, por Rusia para saludar a los componentes de la selección y también tuvo que explicarse por su desconocimiento del asunto. La presencia de políticos en estos acontecimientos resulta totalmente prescindible. Es cierto que jarrearían palos si no corren a hacerse la foto.


Domingos en el campo


Repasemos la jugada inicial. "No instituto de Sarria xuntámonos un grupo de amigas cando se puxo en marcha unha liga de fútbol sala feminino. Creo que eu xogaba de lateral, aínda que non eramos moi profesionais". Ana Pontón creció en un ambiente de fútbol, pero se aplicó con más ganas al baloncesto. "Xoguei durante varios no CB Sarria, que ten a súa importancia. O do fútbol foi para facer deporte, pero tamén é certo que na miña casa había moito vínculo porque no Ural de Sarria xogaba o meu irmán e o meu pai foi directivo varios anos". Y durante la niñez y la adolescencia no le quedaba otra que presentarse en el campo los domingos por la tarde. "Era a maneira de estar coas amigas porque senón igual tiñas que quedar na casa. Dábamos voltas ao campo no canto de ver o partido". Tampoco ha visto a Marruecos despedirse por falta de puntería, no por fútbol. Dos cabezazos, uno en propia meta contra Irán y otro ayer de Ronaldo, despiertan a un buen equipo del sueño de octavos, pero la sorpresa Mundial es que Ana Pontón fue futbolista. "É bo sorprender de cando en vez".