TELÉFONO ROJO

"El fútbol no es teología, es gol"

Hablamos del Mundial con... Leonardo Lemos Montanet, obispo de la Diócesis de Ourense

Mario Mandzukic y Leonardo Lemos.
Mario Mandzukic y Leonardo Lemos.
"El fútbol no es teología, es gol"

La duda ha permanecido latente desde la Eurocopa 2000 que se disputó a saltos entre Bélgica y Holanda y asoma cada vez que un futbolista eleva sus rezos al cielo, antes, durante o después de un partido. En una entrevista durante un torneo para olvidar con Juan Carlos Valerón, tan mago como religioso, el chófer de anécdotas le preguntó por qué a él no se le veía rezar en el campo como a otros futbolistas cuando no tenía reparo en airear el abrazo cristiano evangélico para conducirse por las curvas de la vida. El futbolista del Dépor y de la selección no tuvo dudas para armar la respuesta, pero se las trasladó al periodista como uno de sus prodigiosos pases al hueco: "Si yo rezo a Dios y el rival también lo hace, ¿a quién hace caso Dios?"

Leonardo Lemos Montanet, obispo de la Diócesis de Ourense, suelta una carcajada al escuchar la anécdota al otro lado de la línea del teléfono rojo. "Evidentemente Dios hará caso a los dos, pero resultará victorioso el mejor. El fútbol no es una cuestión de teología, es cuestión de goles". Duda despejada. Las estrellas del balón que ventilan su religiosidad ante la mirada de medio planeta pueden continuar haciéndolo, pero la plegaria actuará como un placebo en caso de que no se hayan pasado horas dándole al mazo en los entrenamientos para no fiar al rezo lo que les ha negado la biología. 

El obispo de Ourense ha sido bendecido con el don de la afabilidad. Incluso cuesta colgar el teléfono, pero centremos el asunto que el folio se va a los vestuarios antes de lo que pueda parecer como sucede con un buen partido. "El fútbol no me emociona, pero me gusta", confiesa. Prefiere el tenis, deporte que practicó durante muchos años hasta que se lesionó. "Me cargué el tendón de Aquiles hace varios cursos y ahora no me atrevo a jugar. Lo he cambiado por largas caminatas cuando puedo porque con el horario de obispo voy casi siempre muy pillado". El escaso interés que podía albergar por el llamado deporte rey, tras haber jugado a voleibol y al frontón durante su etapa en el instituto, se lo espantaron a patadas cuando ejercía de formador en el seminario de los futuros sacerdotes. No es una metáfora. "Jugaba porque no me quedaba más remedio que hacerlo con los chavales, pero no me entusiasmaba mucho, sobre todo por la cantidad de patatas en la espinilla que me daban. Los alumnos aprovechaban para desquitarse con el formador en el campo de deportes lo que no podían hacer en el aula". 

Quizá la persistencia en apuntar a la espinilla del que está al mando en vez de a la portería sea unas de las razones por las que del seminario no hayan salido grandes figuras del balón, pero el obispo acude a corregir la reflexión con una contundencia similar a la de sus alumnos con sus canillas. 


"APUESTO POR CROACIA"


"Estás equivocado. Del Seminario Menor ha salido un tal Marcelino". Mítico delantero del Zaragoza de 'Los cinco magníficos' y autor del gol al imponente Yashin en el Santiago Bernabéu que dio a España la Eurocopa de 1964. "También ha habido cantera de buenos futbolistas y en esta Diócesis continúan jugando los llamados "Chispas" al menos cada quince días. Hace unos años participaron en la Copa del Clero que promociona el Vaticano". Como para no llevarle un amén al obispo. Pero regresemos al Mundial laico que está a punto de terminar en Rusia. "Lo he seguido a trocitos porque las ocupaciones por la tarde son muchas. Sufrí con España y estuve tenso con el tema de los penaltis". Se presupone que no rezó ni para que lo metiese Aspas ni para que De Gea parase al menos un taxi, pero hay que reconocer que el chófer de anécdotas desperdició la ocasión a puerta vacía de resolver la duda repentina. "Y gocé con Croacia. Mi apuesta es Croacia, creo que nos puede dar una sorpresa". Aunque será una cuestión de goles y no de teología.