Mundial Rusia 2018

MUNDIAL 2018

Igor, un ciudadano ruso en Ourense: "Podemos y vamos a ganar"

Igor, un ciudadano ruso que regenta un bar en A Ponte desde el año 2011, asegura que su país se impondrá mañana a España en el cruce de octavos de final

Igor y Katy con una muñeca Matrioska, uno de los emblemas del a cultura rusa.
Igor y Katy con una muñeca Matrioska, uno de los emblemas del a cultura rusa.
Igor, un ciudadano ruso en Ourense: "Podemos y vamos a ganar"

En un rincón del barrio de A Ponte, un pequeño grupo de personas no animará a España en el encuentro que les medirá mañana a Rusia en los octavos de final del Mundial de fútbol.

Igor y Katy son una pareja rusa que regenta un bar en As Caldas desde hace siete años. Nacidos bajo el paraguas de la URSS y ahora con nacionalidad moldava, "aunque rusos de corazón y sentimiento", como afirma Igor, ahora viven y se relacionan con una sociedad española "que trabaja demasiado. Como si fueseis esclavos, de sol a sol y hasta muy tarde, demasiado", insiste el hostelero.

A la hora del vermú y con el local hasta los topes de pontinos, Igor deja a Katy (que entre café y café mira curiosa la conversación que mantiene su esposo) al frente de la barra unos minutos para narrar que "aunque aquí no somos muy de fútbol, en Rusia se está viviendo como el evento del año junto a los Juegos de Sochi. El deporte en nuestro país es mucho más que eso. Si te soy sincero, creemos que el deporte es el camino para crecer en otros aspectos. Por eso, todos los niños allí practican deporte dentro y fuera de la escuela. Incluso esas máquinas de gimnasia que ahora se instalan en la ciudad ya las teníamos nosotros hace 30 años. El deporte crea personas sanas y eso es bueno para el país".

Sobre sus expectativas de cara al encuentro tiene el corazón partido. "Todos en Rusia creemos que podemos y vamos a ganar a España. Claro, a mí me gustaría que ganase mi país, pero si eso no sucede también estaré contento porque mis clientes también quieren poder vacilarme un poco. Realmente llevamos toda la semana con ello", y sobre un posible triunfo como anfitriones en el Mundial, un poco de calma porque "no creo que aspiremos a ganar el Mundial. Aunque lo estamos haciendo muy bien y podríamos dar la sorpresa, primero hay que pensar en España".


"En Rusia lo vemos en casa"


Acostumbrado a la vida en el bar, Igor reconoce que en Rusia los partidos se viven "en casa con la familia y los amigos. Es raro ir a un bar a ver un evento, primero por que es un lujo que no todos pueden permitirse y segundo porque tenemos un sentimiento de familia muy grande y nos encanta compartir esos momentos con los nuestros", destaca con cierta nostalgia.

Igor recuerda con añoranza los años ochenta y noventa, en los que "el fútbol y el deporte en general eran una religión. Después salió una generación muy talentosa con Mostovoi, Karpin, Onopko... Aquello fue producto del trabajo del país para formar deportistas en todas las disciplinas porque también éramos muy buenos en hockey, en lucha o gimnasia, por ejemplo. Sin embargo, cuando se escindió la URSS todo empeoró y no te voy a engañar, durante diez años o más a muchos de nosotros nos importaba más bien poco el fútbol, estábamos más preocupados en conseguir trabajo o  sencillamente poder subsistir en nuestro país. Desde que está Putin estamos recuperando eso lentamente".

Ahora la situación es bien distinta. "Mi familia en Rusia está como loca con el Mundial. El Gobierno está apostado por el deporte y está creciendo todo de nuevo. La gente tiene un sentimiento muy grande con la selección, pero no solo la de fútbol. Mis sobrinos son seguidores de la selección y están convencidos que vamos a ganar a España el domingo". Y como no, surge la rivalidad con Estados Unidos. "Bueno (se ríe) ya no es como era antes pero seguimos teniendo una rivalidad muy grande con ellos. Cuando llegan los Juegos Olímpicos, nuestro principal objetivo es ser mejor que ellos en todas las disciplinas", afirma.


"Vamos a quedar 2-1"


Y antes de volver al trabajo con la huidiza Katy, un pronóstico. "Creo que vamos a ganar 2-1 a España. Tengo esa corazonada". Por delante, un partido de emoción, con los cuartos en el horizonte y la final de Moscú marcada en rojo en el calendario.