CRÓNICA

Ocho años de calle y acordeón en O Carballiño

Hicu Pavel emigró a Ourense desde Rumanía en 2009. Carballiño le ha acogido como su músico callejero, habitual en el centro, en donde interpreta vals, boleros y tangos, acompañado de su perra que ladra al compás.

Hicu Pavel tocando ayer el acordeón junto a su perra Mónica, en la calle Tomás María Mosquera.
Hicu Pavel tocando ayer el acordeón junto a su perra Mónica, en la calle Tomás María Mosquera.
Ocho años de calle y acordeón en O Carballiño

Las mañanas en el centro de Carballiño no son igual cuando falta Hicu Pavel con su acordeón y su perra Mónica. Los viandantes y los propietarios y personal de los negocios de la calle peatonal Tomás María Mosquera se han acostumbrado a escuchar sus interpretaciones de vals, boleros y tangos, entre otros estilos clásicos, desde hace siete años. Acude varios días a la semana, se sienta en un banco público y empieza a tocar, aunque el frío hiele sus manos o el calor le haga sudar.

Hicu Pavel llegó a Ourense en 2009, procedente de Rumanía. En su país trabajaba en la construcción, pero al quedarse sin trabajo y acuciado por la deuda bancaria que había adquirido para construir su casa, decidió emigrar. Los primeros tiempos fueron muy duros, sin su esposa, y viviendo en una casa ruinosa. Como no encontró trabajo en la construcción se dedicó a su gran afición, la música, que le habían enseñado sus padres y abuelo cuando aún era un crío.

Descubrió Carballiño casi por casualidad cuando encontró en la villa un coche cuyo precio se adaptaba a sus posibilidades económicas y un día empezó a tocar en la calle principal. Pasado algún tiempo pudo alquilar un piso en Ourense y reunirse con su mujer, que ha estado trabajando de ayudante de cocina, aunque en estos momentos el único sustento que tienen son los donativos que le da la gente por su música.

Al acordeonista le gusta Carballiño, porque "la gente es muy amable, es buena y agradable, y es muy tranquilo". Por eso asegura que es uno de sus lugares favoritos "para trabajar", aunque también recorre otras zonas, sobre todo coincidiendo con las ferias.

Cada mañana observa como muchas personas pasan de largo, sin mirar, otras echan unas monedas, pero también las hay que se paran a hablar con el músico o para acariciar a Mónica, que a veces ladra al compás de alguna pieza, llamando la atención del público. La perra también tiene sus amigos, algún carnicero o algún vecino que siempre le regalan una "chuchería".

Hicu Pavel asegura que el can le escogió, "estaba abandonada en la calle y una señora la quería llevar pero ella se acercó y me miró como diciendo quiero irme contigo, y de eso hace ya siete años".

En todo este tiempo ha mejorado su formación, realizando cursos de manejo de carretilla elevadora, sobre riesgos laborales y de peón de albañilería, pero por el momento no ha encontrado trabajo. "Si encontrara trabajo en la construcción dejaría de tocar en las calles, porque supondría unos ingresos fijos. Ahora consigo entre 10 y 15 euros al día, pero a veces menos y no me alcanza ni para gasolina", afirma.

Sin embargo, es un hombre que nunca pierde la sonrisa y aclara que "aquí soy feliz, tengo muchos amigos en Ourense y en Carballiño. Entre ellos no me siento como un extranjero sino como un huérfano acogido por una gran familia".

Afirma que tiene nostalgia de Rumanía, allí tiene a sus padres y hermanos. Afirma que el país "está empezando a mejorar pero los sueldos son muy bajos, entre 100 y 200 euros al mes".