O RIBEIRO

El Consello del Ribeiro decide el jueves el cese de la gerente

Cristina Alcalá convocó, a petición del presidente, al resto de los miembros a una doble sesión plenaria

Cristina Alcalá se incorporó de sus vacaciones ayer lunes, para convocar el pleno de su posible cese.
Cristina Alcalá se incorporó de sus vacaciones ayer lunes, para convocar el pleno de su posible cese.
El Consello del Ribeiro decide el jueves el cese de la gerente

Desde primera hora de la mañana de ayer es oficial y pública la convocatoria de todos los miembros del plenario del Consello Regulador de la Denominación de Orixe Ribeiro a una doble sesión el próximo jueves, la primera a las 8,30 horas y la segunda, dos horas después. Deberán decidir sobre una cuestión puntual aunque no menor, la doble destitución de sus funciones de Cristina Alcalá. A primera hora se debatirá su cese como gerente del ente gestor, dos horas más tarde se decidirá si debe o no mantener su cargo como secretaria del Consello Regulador.

No es la primera vez que se pone en cuestión la gestión de Alcalá. Después de un escrito presentado por el presidente, Juan Casares, a los integrantes del órgano representativo de la Denominación el pasado 29 de septiembre, fue estudiada la destitución de la secretaria en el pleno que tuvo lugar el pasado 17 de noviembre. Antes, Cristina Alcalá había contestado a ese "hostigamiento", como así ella misma lo califica, con un burofax de fecha 26 de octubre en el que conminaba a Casares "a cesar en esa actitud". Esa comunicación motivó la propuesta de su destitución por el presidente en la convocatoria de mediados de noviembre, que no obtuvo el respaldo necesario. Ahora, segundo "round" en el pleno del próximo jueves, convocado en la mañana de ayer después de que la propia secretaria recibiese la petición vía correo electrónico.

Alcalá llegará precisamente el jueves después de un tiempo de asueto y de una semana impartiendo charlas en diferentes puntos del norte peninsular.

El presidente del Consello Regulador, Juan Casares, declinó rotundamente realizar ningún tipo de valoración o comentario sobre los hechos acontecidos y la filtración generada en el seno del ente. Precisamente, se acogió al compromiso de confidencialidad suscrito por "los doce miembros del pleno del Consello, y si alguno de ellos ha violado ese acuerdo, debería conocer las responsabildiades que le puede suponer". Coincidió también con otro miembro del plenario en señalar que "el hecho de que salgan a la luz cuestiones internas de nuestro órgano solamente consigue dañar a la D.O.".