TRÁFICO

“A 30? Que trinta, ho! Cando collen o ritmo..."

Vecinos de algunas de las arterias de la ciudad señalan la velocidad y la inseguridad que sienten como peatones ante algunos excesos, aunque estos no se reflejen en las estadísticas. El radar fijo es el rey de las peticiones. 

Una furgoneta por la calle Peña Trevinca.
Una furgoneta por la calle Peña Trevinca.
“A 30? Que trinta, ho! Cando collen o ritmo..."

El aparentemente reducido exceso de velocidad por parte de los conductores ourensanos contrasta con las sensaciones percibidas en la calle. Cruzar los pasos de cebra genera intranquilidad entre los peatones en algunos puntos de la ciudad y los vecinos apuntan a excesos de velocidad. "Aquí andan moi rápido, e a metade deles non respectan os pasos de cebra. Se un se descoida un pouco pillan á xente. Ademais, como os semáforos se apagan un detrás doutro van apurando para pasalos", indica Salomón Ledo, vecino de la rúa Pena Trevinca. "Agora porque hai dobre fila e van calmados, pero a fin de semana van como foguetes".

¿Soluciones? "Hai que tocar o bolsillo e poñer un radar fixo. E os pasos de cebra teñen que estar máis sinalizados", añade.

En esta misma zona, se pronuncia Francisco Losada, que vivió una veintena de años en Málaga y señala que aquí "estamos moi atrasados" respecto a otras ciudades. "Tiñan que poñer un semáforo antes dos pasos de cebra, porque pasan como queren. Non hai 'nin dios' que respecte, que poñan un semáforo e acabouse", añade. Pese a que los controles apenas registran excesos en un 2%, él lo pone en duda: "Aquí hai momentos do día que non pasa ben nin o 1%. Cando vexo que algún vén algo lento, sempre é xente maior, que vai máis amodo". En cuanto a las soluciones, también sugiere un radar. "Que poñen un aparato dos que se pasas a certa velocidade, salta. Desgraciadamente, moitos pensaríano dúas veces se lles tocan o bolsillo", apunta.

En la zona de Otero Pedrayo, las autoridades policiales solo registraron algo más de un 1% de excesos de velocidad, aunque no todos los vecinos concuerdan. "En Otero Pedrayo, que es de cuatro carriles y no va ni uno a 50, tendrían que poner un radar. No conduzco, pero he ido en coche con alguno y va a 100. Y en el colegio de Josefinas, en Progreso, también se pasan bastante", dice Cristina Pérez.

A Saínza es la que más ratio de denunciados por excesos de velocidad tiene, con más del 3%. "Aquí é tremendo. Hai xente que vai ben, pero hai que ter moito coidado con outros. Agora puxeron semáforos nalgún paso, pero cara a rotonda non os hai e a min onte mesmo case me levan por diante, o de arriba parou pero o que viña da rotonda, non, e case estaba encima miña. Algún vén lanzado", dice Manuel Borrajo, vecino de la calle. Otro lo corrobora: "Van a moita velocidade moitos. A 30? Que trinta, ho!, cando collen o ritmo e se non hai cola...".

Otra zona que el informe del Concello sitúa como poco conflictivo es Celso Emilio Ferreiro, donde no se registraron excesos, aunque no todos apuntan en esa línea. "Apuran para pasar los semáforos y hay alguno que va lanzado, sobre todo en el paso de cebra del principio de la calle, los que vienen de Curros Enríquez o el puente nuevo", lamenta Arturo Fernández, vecino de la calle.