TRIBUNALES | OURENSE

Un robo en un desguace en Coles: El dueño disparó "a matar" y "atacó por la espalda"

La acusación sostiene que el dueño "tiró a matar" mientras que la defensa argumenta que "no hay pruebas condenatorias" y que no se han hallado ni armas, ni casquillos

Padre e hijo sentado en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional de Ourense.
Padre e hijo sentado en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional de Ourense.
Un robo en un desguace en Coles: El dueño disparó "a matar" y "atacó por la espalda"

"Yo nunca toleraría que mi hijo disparase a ninguna persona. Si veo que dispara a cualquiera lo cojo, lo llevo a la Guardia Civil y no vuelve a entrar en mi casa", ha señalado este jueves M.G.A., el padre del hombre juzgado en la Audiencia de Ourense por homicidio en grado de tentativa, tenencia ilícita de armas y lesiones, al final de la segunda de las jornadas del juicio. Frente a ello, la acusación popular ha considerado probado el dueño del desguace "tiró a matar".

Así, la acusación particular sostuvo este jueves que J.J.G.C., el dueño de un desguace de Coles (Ourense) que sorprendió a un hombre (M.P.S.) cuando robaba en su negocio, "tiró a matar" a su cliente y ha insistido en la "falta de lógica" del relato del acusado y de su padre.

La defensa ha recordado que "no hay pruebas condenatorias" y que no se han hallado ni armas, ni casquillos que corroboren la versión de la acusación.

También ha ahondado en que los restos hallados en las manos de su cliente no demuestran que procedieran de un rifle, tal y como él mismo relata; o de una pistola, como considera la acusación.



La acusación particular: "Atacó por la espalda"

Para la acusación particular J.J.G.C. "tiró a matar" en una actuación marcada por la "alevosía" y en la que no percibe defensa propia, sino "de su propiedad". Por estos motivos ha insistido en reclamar 15 años de prisión y una multa de 15.000 euros.

En sus conclusiones finales el abogado de M.P.S. considera probado que el acusado "tenía una intención clara y contundente de matar", ya que apuntó a la cabeza de su cliente. "Le dio en el cuello, y por casualidad no dio en zonas vitales, aunque cualquier desviación podía haber sido desastrosa", ha dicho.

También ha defendido que el acusado actuó con alevosía porque de las pruebas periciales "se induce que atacó por la espalda" sin que su cliente "tuviera posibilidad de defenderse". Y ha rechazado que el disparo se produjese en legítima defensa, porque "defendía su propiedad, no su integridad física".

La Fiscalía "ánimo de matar"

Por parte de la Fiscalía también se considera que J.J.G.C. tenía "ánimo verdadero de matar" a M.P.S. porque la zona del cuerpo donde apuntó "no fueron las piernas, sino el cuello", una zona que ha calificado como "muy sensible" por la cercanía de órganos vitales.

Sin embargo, en su informe final la Fiscalía aprecia el atenuante de legítima defensa "por agresión ilegítima contra el derecho a la propiedad", aunque no como un "eximente" porque la versión de acusación y defensa coinciden en que en un primer momento la víctima intentó huir.

Respecto al positivo en la prueba de parafina en la ropa y las manos del acusado, la Fiscalía se ha hecho eco del informe de criminalística de la Guardia Civil, que señala que "no se deben a ninguna otra actividad salvo un disparo" y que descarta que los restos procedan del trabajo en el desguace o del uso de petardos.

El acusado aseguró el miércoles que estos restos procedían de haber disparado un rifle en casa de su hermano, un día antes de los hechos. Sin embargo, por parte de Criminalística se ha insistido en que en el momento de serle recogidas las pruebas (48 horas después de los supuestos disparos de rifle) la presencia de restos "sería mínima, siempre que no se hubiera lavado las manos", mientras que el acusado reconoció durante el juicio haberse duchado y lavado las manos.

La defensa

En su alegato final la defensa ha insistido en que no se puede demostrar que los restos hallados en las manos de su cliente procedan de un rifle o de un arma corta. También ha rechazado las afirmaciones realizadas el miércoles por la víctima y en las que aseguraba haber escuchado varias veces el percutor del arma, aunque no se produjeron más disparos que el inicial.

La defensa ha recordado que el escrito de acusación señala que la agresión se produjo con una pistola, pero que los técnicos de la Guardia Civil han confirmado que si el arma se hubiera encasquillado no se habría escuchado el chasquido del percutor, salvo que hubiera sido un revólver.

También ha recordado que las dos versiones coinciden en que su cliente portaba una cazadora negra y un jersey gris el día de los hechos, pero que las pruebas realizadas en estas prendas para encontrar restos de haber disparado no dieron positivo. En cambio sí se encontraron restos en las mangas y la espalda de un jersey negro del acusado.

Para la defensa estos restos no son indicativos porque "la Guardia Civil ha confirmado que las partículas caen en la prenda exterior, no en el interior y "nadie" ha dicho que su cliente llevase en la mano esta prenda.