TRIBUNALES

Un acusado de agresión sexual en Xinzo: "Solo le di un beso en la cara"

La abogada de la víctima cree que trató de violarla al arrojarla al suelo e intentar bajarle el pantalón

José B.S., en su declaración este lunes ante los magistrados de la Audiencia.
José B.S., en su declaración este lunes ante los magistrados de la Audiencia.
Un acusado de agresión sexual en Xinzo: "Solo le di un beso en la cara"

¿Bajar el pantalón de deporte a una mujer tendida en el suelo mientras el agresor la manosea revela un propósito de violación o es una agresión sexual? Esta es la pregunta que se solventará en la sentencia que dictarán en los próximos días los magistrados de la Audiencia provincial de Ourense tras al juicio celebrado este lunes. 

Una disquisición en la que, tal como recordó ayer el abogado del acusado, será difícil sustraerse de la conmoción de la opinión pública por la sentencia contra La Manada y la iniciativa de  estudiar una revisión del Código Penal por si fuera necesario cambiar la tipificación de los delitos sexuales.

La letrada que representa a una joven americana de 22 años que el 26 de septiembre de 2016 denunció haber sido agredida sexualmente por un desconocido que se brindó a caminar con ella por las riberas del río Limia, entre Xinzo y Vilar de Santos, considera que Josué B.S. (27) quiso tener relaciones con penetración con la denunciante, es decir, intentó violarla.

Por este motivo, reclama una pena de cinco años de prisión, invocando el artículo 179 del Código Penal. Para la abogada, el lugar dónde la acometió -un lugar aislado del núcleo de población y poco frecuentado a las 09.30 horas- unido al hecho de bajarle la malla deportiva hasta la rodilla mientras la tocaba y el forcejeo en el suelo evidencian una agresión sexual agravada. La frase atribuida por la víctima al inculpado -"Yo quiero una cosa"- acompañado de un gesto obsceno, también.


La fiscal, tres años


La fiscal, por su parte, aprecia una agresión sexual del artículo 178 y reclama una pena de tres años de prisión: el que atentare contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación.

El letrado de la defensa interesó la absolución en base a las manifestaciones del inculpado. Este último reconoce que caminó junto a la joven americana, a la que no conocía de nada, durante 35 minutos, y que solo le dio una beso en la cara cuando le preguntó si quería tener novio. Ante la negativa de ella, optó por irse.  "Me fui porque ella no quería nada conmigo", aseguró. Según este testimonio, "ella se inventó lo del pantalón y el forcejeo".

Su abogado, en el informe final, rebatió la tentativa de violación. Según precisó, "la acusación particular solo habla de reiteración en los tocamientos (...). No hubo una acción que acredite que pretendía un acceso carnal vía vaginal".  Y preguntó en voz alta: "¿Bajar unos pantalones tiene que ir acompañado necesariamente de un acceso carnal?", enumerando otras opciones. "Tocar, ver o besar", precisó.  

Además, el letrado hizo hincapié en que la víctima reconoció en una de sus declaraciones que su cliente dejó que se fuera sin forzarla a nada. Como petición subsidiaria, reclamó una condena inferior a dos años, sin responsabilidad civil en tanto que no hay informes que acrediten el daño moral. 

El testimonio de la joven se escuchó en la sala como prueba preconstituida en tanto que, tras los hechos, regresó a Hawai. La denunciante, que apenas hablaba español, asegura que accedió a caminar con él pero se asustó cuando comenzaron las preguntas íntimas. En su relato, habla del empleo de fuerza por parte del inculpado a la hora de tocarle los pechos, piernas y glúteos .

Asimismo, matiza en su relato que, ya en el suelo, se puso encima de ella y que tres o cuatro ocasiones intentó escapar pero la alcanzó. Reconoce que el inculpado la dejó que se fuera tras decirle que tenía una infección vaginal. 


Sin atención médica y reconocida por el forense dos días después


La denunciante llevaba solo tres días en Xinzo cuando ocurrieron los hechos. Había acudido  a la villa para trabajar durante tres meses como voluntaria en una asociación  para personas con diversidad funcional (LIMISI). Precisamente,  una trabajadora del centro la acompañó al médico y a denunciar cuando llegó "desencajada" y con el "habla entrocartada" tras salir a correr por el paseo del río.

En el centro de salud de Xinzo no le brindaron atención médica gratuita, sin tener en cuenta los protocolos de actuación sanitaria ante la violencia de género (incluidos casos de agresión sexual). La excusa fue que  no hay convenio suscrito con EE.UU. Para  una exploración y un informe debía pagar 200 euros. 

En el juzgado, según aseguró ayer su acompañante, tampoco les brindaron información ni alternativas. La Guardia Civil las condujo a una clínica privada, en donde no le practicaron una exploración médica.

Por su parte, el forense la reconoció dos días después  -cuando lo avisaron- para evaluar su estado  y en busca de ADN del agresor, pero ya se había duchado. La joven, según el especialista, sufría un cuadro de "estrés postraumático agudo", compatible con haber vivido una situación "altamente estresante". Y, aunque no encontró hematomas, sí tensión muscular y dolor en las muñecas.

Pese a todos los despropósitos, el Colegio de Abogado de Ourense le brindó una abogada de oficio, quien durante todo el procedimiento veló por sus intereses y ayer le dio voz.