REPORTAJE

La Brilat, el ojo de halcón que vela por la Galicia verde en los montes ourensanos

La Región acompaña durante una jornada  los militares de la brigada "Galicia VII" en el distrito forestal Verín-Viana, donde sus labores de disuasión son una pieza más contra la lacra incendiaria

Dos militares vigilan desde las alturas el monte de Vilariño de Conso
Dos militares vigilan desde las alturas el monte de Vilariño de Conso
La Brilat, el ojo de halcón que vela por la Galicia verde en los montes ourensanos

Hace exactamente 22 días que medio centenar de militares vigila los montes ourensanos, en el marco de la operación "Centinela Gallego", una acción de apoyo al dispositivo general de prevención de incendios forestales que vienen realizando desde 2007, cuando el Ministerio de Defensa y la Xunta suscribieron un convenio de colaboración con las Fuerzas Armadas tras una de las catástrofes incendiarias más graves que recuerda Galicia, la del verano de 2006. La Región acompañó durante una jornada a una de las patrullas terrestres que realizan su misión en el distrito forestal número XIV: Verín-Viana, perteneciente al área Halcón. Son parte de la Brigada "Galicia VII (Brilat)" y su misión principal es mantener una presencia disuasoria, un trabajo que realizan de manera voluntaria en una brigada en la que el 80% del personal es gallego. "Todos quieren venir a la Centinela, es un trabajo muy agradecido", adelanta el capitán Álvaro González Carmona, jefe de área. Él y su equipo son los aliados de los vecinos del rural ourensano en la OURENSE (A Gudiña)  31/07/2018.Reportaje a la Brilat.Iago Cortónlucha contra los incendios. Son el ojo de halcón que vela por la Galicia verde.


El primer contacto


"Antes de comenzar la operación, venimos unas semanas antes y hacemos el reconocimiento de área. Se trata de enlazar con el mayor número de autoridades civiles, alcaldes o tenientes alcaldes de cada concello, jefes de distritos forestales, puestos de Guardia Civil y Seprona", explica el capitán González Carmona. Las patrullas rotan cada quince días, un tiempo en el que la comunicación con los vecinos y las autoridades ha de fluir correctamente. La integración es clave para su misión disuasoria. "Es una operación militar en la que estamos para dar apoyo y aumentar la vigilancia", explica el jefe de área. El feedback es más que positivo: los vecinos del rural ourensano se acostumbran a la presencia de los militares en la época estival y la agradecen.

"Todos queremos venir a la centinela gallego, es una misión muy agradecida en un tema que la mayoría de los militares sienten propia, los incendios"

"Uno se siente más protegido, ayudan en todo. Yo también he sido militar, pero forzoso", bromea Sergio, vecino de O Tameirón, una parroquia de A Gudiña de 129 habitantes, en la que nos recibe el cabo de transmisiones Sánchez. Él y el resto de la patrulla charlan distendidamente con el vecino, que se dispone a realizar tareas agrícolas. "Que sea una brigada en la que la mayoría de los militares son gallegos ayuda mucho a la comunicación. Conocen su realidad, pueden hablar con ellos en gallego, todo lo referente a cosechas, animales...", explica el jefe de área, uno de los pocos militares de la operación que no es natural de Galicia.


"Ayudamos en todo lo posible"


"Nuestro objetivo es prevenir y disuadir a la gente que vaya a cometer incendios sobre nuestro distrito. Ahora mismo hay patrullas por todo el monte. Pero también ayudamos en todo lo posible al bienestar de los ciudadanos", explica el cabo de transmisiones Sánchez. En lo que va de operación (hasta el 31 de julio), la brigada solo ha detectado dos conatos de incendio, precisamente en esta zona, O Tameirón. El mes de julio se presentó más tranquilo y la brigada empieza la misión con un nivel de esfuerzo medio. "La orden de operaciones marca tres niveles de esfuerzo según los incendios o <p></p>probabilidad que exista. En función del esfuerzo, se puede aumentar el despliegue hasta un total de 75 patrullas. En esfuerzo muy alto se contaría también con la presencia de helicópteros", explica Gónzález Carmona.


Los medios de disuasión


Más de 500.000 kilómetros recorridos por los montes gallegos y medio centenar de vuelos con el sistema aéreo de control remoto RAVEN es el dato estadístico al que llegó la Brilat en 2017, al final de la campaña. "Utilizamos el Aníbal todoterreno, en el que las patrullas llevan consigo medios como prismáticos, medios de visión nocturna para hacer observaciones y, desde el año pasado, el dron RAVEN, que realiza vuelos en lugares a los que es físicamente imposible llegar. Saca vídeo y fotografía y puede controlar una cara o una matrícula", explica el jefe de área. Los militares facilitan información temprana a los servicios de extinción de incendios o notifican acerca de aquel personal que pudiera estar implicado en un incendio. La presencia 24 horas sobre el terreno es su misión, controlando puntos de la geografía ourensana muy elevados o de difícil acceso, una orografía para la que se entrenan, logrando ofrecer una visión panorámica de lo que ocurre, en cada minuto del día, en los montes ourensanos. "A la gente le gusta venir al Centinela Gallego, es un fin de ciclo y una de las labores más agradecidas, mucho más visible que nuestro día a día. No es muy frecuente que alguien agradezca nuestro trabajo, como me ocurre en Ourense, porque nuestra rutina en la brigada no es tan visible", desvela el capitán González Carmona.