ACOGIDA

Las casas rectorales servirán para dar cobijo a refugiados en la provincia

El Gobierno central y ACNUR negocian con el Obispado de Ourense la rehabilitación de los inmuebles

La rectoral Santo Eusebio, de Coles.
La rectoral Santo Eusebio, de Coles.
Las casas rectorales servirán para dar cobijo a refugiados en la provincia

Las casas rectorales que están desocupadas, alrededor de medio millar en la provincia, serán utilizadas para dar cobijo a los refugiados que huyen de conflictos armados como el de Siria o los que se suceden en el Cuerno de África. El Gobierno central y el Comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR), según pudo saber este periódico, negocia la cesión y rehabilitación de los inmuebles. El acuerdo ya está prácticamente cerrado y los trabajos comenzarían por aquellas viviendas que tienen terreno, están en medio de una finca o hay terrenos propiedad del Obispado o de la propia Administración a escasa distancia.

La parcela es para que las personas refugiadas que se instalen en la vivienda puedan sembrar y cultivar productos agrícolas, emprender una nueva vida en el campo sin necesidad de tener que buscar un trabajo por cuenta ajena o depender de las ayudas económicas estatales o autonómicas.

Lo que no es fundamental es que las viviendas estén en los alrededores de la ciudad o de una villa. Vale cualquiera de las que hay en la provincia siempre y cuando ya no esté en un estado ruinoso, dado que esto agravaría los costes de rehabilitación.

En la actualidad, el Obispado de Ourense tienen las casas rectorales a la venta, aunque, en caso de aparecer un interesado también, según el delegado diocesano de Asuntos Económicos, Raúl Alfonso González, se negociaría un alquiler.

Costes de mantenimiento

La institución religiosa los puso a la venta para evitar costes en su mantenimiento y de paso sacar activos económicos para mantener la propia Diócesis ourensana. "Durante este año, se vendieron o alquilaron cuatro inmuebles", apuntó el Raúl Alfonso González, puntualizando que en la actualidad se está negociando la posible venta o alquiler de otro.

Curiosamente, los que están en peor estado de conservación, ya prácticamente en ruinas, son los que tienen más demanda. Según el delegado diocesano de Asuntos Económicos despiertan interés de personas que pretenden fijar una segunda residencia en el medio rural para disfrutar del medio natural o simplemente quedarse a vivir en un pueblo.

El Obispado de Ourense, antes de sacar las casas a la venta, hizo una actualización de los precios de cada uno de ellas dado que las tasaciones datan de hace varios años , alguna de hace más de dos décadas y, según Raúl Alfonso, el valor económico de las casas estaba "fuera de la realidad del mercado". 

Las viviendas que ocupan los sacerdotes no se verían afectadas 

Las negociaciones que están llevando a cabo el Gobierno central y ACNUR con el Obispado no afectan a las rectorales que están ocupadas por religiosos, dado que estas quedarían fuera del acuerdo. La institución religiosa también respetaría las cesiones de inmuebles que realizaron en los últimos años a colectivos sociales y vecinales e incluso a instituciones. Y todo ello se llevarían a cabo escuchando siempre a los sacerdotes de cada parroquia afectada.

Rectoral y viñedo

El Obispado de Ourense ya se desprendió de uno de sus activos inmobiliarios como es la casa y la bodega anexa a la iglesia parroquial de San Eusebio, en Coles. Vivienda y viña fueron alquilados a principios del año 2016 después de meses en espera de algún interesado. 

El conjunto lo forman una casa rural con una superficie construida de 1.044 metros cuadrados, una bodega enterrada en los aledaños de la iglesia, con una producción estimada de 70.000 litros, así como tres hectáreas de viñedos en las que se plantaron en su momento variedades de uva como godello, treixadura y albariño.

La institución religiosa ourensana ya había aprovechado este terreno para presentar en año 2010 un proyecto para la elaboración y  comercialización del vino Seminare. Lo hacía como un ejemplo de economía social, pero la iniciativa no llegó a buen puerto y con el paso del tiempo quedó descartada.