ENTREVISTA

“El celador entra sin experiencia, aprende con patinazos y broncas"

El ourensano Fernando Iglesias es el presidente de la Asociación Gallega de Celadores de Instituciones Sanitarias.

Fernando Iglesias, presidente de la Asociación de Celadores de Galicia.
Fernando Iglesias, presidente de la Asociación de Celadores de Galicia.
“El celador entra sin experiencia, aprende con patinazos y broncas"

La entidad que, entre sus principales reivindicaciones, presenta la de que los trabajadores del sector cuenten con una formación más especializada y adaptada a sus funciones actuales, que superan ya la de simple camillero.

¿Cómo está la situación de los celadores a día de hoy?

Lo cierto es que para optar a un trabajo como celador basta con tener el certificado de escolaridad; es decir, que puede acceder a esta función prácticamente cualquiera.

¿Cuál es el problema que genera este escenario?

El mayor problema es que estas personas, una vez ganada la plaza, entran directamente en el servicio que les toque y sin ninguna experiencia previa. Pueden ir a quirófano, al servicio de Urgencias, a maternidad...  Y la gente va aprendiendo a base de patinazos y broncas, con el asesoramiento de los que ya somos veteranos.

¿Han cambiado mucho las funciones de celador en estos años?

La categoría de celador existe desde el año 1971 y en el 2005 salió el denominado Estatuto Marco, que no derogó las funciones del Estatuto de Personal no Sanitario, así que permanecieron en vigor los cometidos determinados en 1971. El caso es que con el paso del tiempo nuestras funciones han ido cambiando y los celadores de hoy en día ya no son solo camilleros, sino que tienen más responsabilidades. Yo, por ejemplo, llevo desde 1991 en Materno-Infantil y me ocupo de montar los aparatos dentro del quirófano, de colocar a la paciente para que le sea suministrada la anestesia, de trasladar al bebé... Pero otros celadores están en otros servicios y cumplen igualmente una diversidad de funciones que superan de largo el simple traslado de camillas. Somos, por ejemplo, los primeros en recibir a los pacientes, los que les damos la primera información, tanto sanitaria como no sanitaria.

Pero sí hay cursos de formación...

Hay una formación continuada pero está muy acotada, restringida a muy poquita gente, para poco más de 20 personas, tienes que tener una antigüedad en el puesto para acceder a ellos y son muy poquitas horas. Además es para la gente que está trabajando, pero no para los que están apuntados en la lista de contrataciones y que, en cualquier momento, pueden asumir esas funciones.

¿Cuántos celadores hay en la provincia?

En la actualidad somos sobre 380 celadores con plaza en propiedad en el área de gestión integrada de Ourense y unos 700 en reserva. Y lo que pedimos es que nos dejen entrar en estos talleres formativos que ofertan los hospitales, en los que no podemos entrar porque no somos personal cualificado, nos tienen como personal no cualificado. No decimos una formación reglada, pero sí un certificado de profesionalidad con unos módulos teóricos y prácticos, para que las personas que acuden a las listas de contratación o están en la reserva lo tengan y no entre quien quiera como celador. No pedimos ni subir el salario ni la categoría, lo que reclamamos es una formación específica que se traduzca en una mejor atención sanitaria a los pacientes.