REPORTAJE

“Coge un pincho si lo necesitas"

En 2015, un bar de Oviedo instauró una "moda" solidaria que repitieron locales de toda España: al final del día, los aperitivos que sobraban se dejaban en la puerta para quién los necesite. El pincho solidario ha llegado a Ourense 

Borja González, propietario de Kaldi Coffee, el bar que regala los pinchos sobrantes a quién lo necesite.
Borja González, propietario de Kaldi Coffee, el bar que regala los pinchos sobrantes a quién lo necesite.
“Coge un pincho si lo necesitas"

Anda el señor García, un habitual de los bares de la avenida de Buenos Aires, con dentadura nueva. El crowfunding de barra financiado por los clientes de A Palleira para ponerle piños nuevos a uno de sus "fijos" llenó de solidaridad la hucha en la que se leía el lema "Por una sonrisa". Ahora es otro local hostelero de la ciudad, el Kaldi Coffee, en la rúa Samuel Eiján, el que se lleva los aplausos de los vecinos por la iniciativa solidaria que cuelga en forma de caja de cartón en su puerta. Esta, si cabe, todavía más comprometida: "Pinchos del día, sírvete si lo necesitas", dice un letrero rojo.

Hace apenas dos meses que Borja González apostó por abrir un local especializado en cafés, después de quince años en la hostelería y formándose como barista. Desde hace unas semanas es el encargado de cerrar el negocio en la rúa Samuel Eiján. "Cada noche me encontraba con que sobraban pinchos del día. Tengo dos hijos y siempre fomenté el hecho de compartir entre ellos. Pronto pensé que no podía tirar esa comida habiendo todo lo que hay de necesidad en el mundo. Puse la cajita con el cartel en la puerta y cada mañana la encuentro vacía. No sé quién los coge ni deja de coger, pero tampoco me importa. Sé que seguramente respetarán y será gente que los necesita de verdad", explica.

El boca a boca ha hecho que su "pincho solidario" se conozca en el barrio y la clientela le da la enhorabuena. "Me dicen que es una iniciativa bonita. Todo el mundo está a favor", dice González. En el perfil de Instagram del bar, donde cuelga imágenes de las variedades de café que va probando para servir en el local, también le han felicitado por su propuesta. Cada noche, una caja atada a la puerta espera a quién necesite comer. Incluso alguien se animó a dejarles una nota anónima en la caja: "A mí personalmente no me hace falta, pero quería parar a felicitaros por esta maravillosa iniciativa. Ojalá más gente como vosotros. Hacéis este mundo más bonito".


“Ojalá se sumen más bares"


Tras el éxito de su cajita solidaria, que espera mantener, este hostelero tiene un deseo. "Creo que es algo que todo el mundo debería hacer. Ojalá esto valga para que otros locales de la ciudad se sumen a hacer lo mismo", cuenta Borja González.

Toca cierre, y si no sobra nada–es raro–, se apena. "Si hay pan, pues se hace alguno más".