INVESTIGACIÓN

Las continuas peticiones de ayuda al cura de Vilanova lo dejaron sin ahorros

Entre 2011 y 2015 ingresó en la cuenta de uno de los croatas a los que normalmente prestaba dinero un total de 13.712 euros

Entre 2011 y 2015 ingresó en la cuenta de uno de los croatas a los que normalmente prestaba dinero un total de 13.712 euros
Entre 2011 y 2015 ingresó en la cuenta de uno de los croatas a los que normalmente prestaba dinero un total de 13.712 euros
Las continuas peticiones de ayuda al cura de Vilanova lo dejaron sin ahorros

La Guardia Civil cree que al cura de Vilanova, Adolfo Enríquez Méndez (77 años), lo mató la bondad. "Su fama de que ayudaba a todo el mundo no solo tuvo, con total seguridad, un efecto llamada para todas las personas necesitadas de ayuda sino que también pudo hacer creer a muchos de ellos, incluidos los dos investigados, que pudiera disponer en su domicilio de cantidades de dinero importantes", recogen los agentes en sus informes.

La víctima ayudaba a todo aquel que llamaba a la puerta de su casa. Los beneficiarios traspasaban el umbral y hasta se sentaban a la mesa. Era frecuente ver vehículos foráneos en las pistas y calles adyacentes a la rectoral. Según valoran los investigadores, "se había convertido en un banco para todo el que necesitaba dinero". Sobre todo, para algunos extranjeros asentados en la provincia. Por esta razón, los principales sospechosos encartados en el sumario (dos de ellos fueron detenidos pero quedaron en libertad por falta de pruebas sólidas) pertenecen al círculo con el que más se volcó en vida, croatas del "clan Feratovic". Su carta de persuasión, historias tristes, normalmente falsas, necesidades de los hijos o enfermedades graves.

Los autores del crimen ocurrido en las cinco primeras horas del 10 de marzo de 2015 fueron a por dinero (la vivienda estaba revuelta) y, ante la falta de numerario, se apoderaron de la Virgen del Cristal (cinco centímetros), una talla del siglo XVII con mucho valor devocional pero sin provecho económico o artístico.

No obstante, el móvil del crimen no está perfectamente delimitado. En la casa quedaron libros parroquiales del siglo XVII, orfebrería religiosa de plata (cálices, copones, bandejas...) e incluso armas (un rifle, una escopeta, un revólver y dos pistolas), objetos todos ellos con más valor económico e incluso delincuencial.

Se sentía agobiado

Las enormes cantidades de dinero que Enríquez Méndez prestó en vida lo dejaron sin ahorros y sin paciencia. En los últimos tiempos, según los testimonios recabados por el grupo de homicidios de la Guardia Civil, "más que pedirle lo obligaban a dar". Las exigencias eran cada vez mayores y no había limosnas para todos. Tampoco era capaz de deshacerse de ellos. "Son insistentes y pueden aguardar horas hasta que le das algo", sostienen los agentes.

No sólo los vecinos y sacerdotes sabían que se sentía agobiado sino también los propios beneficiarios. Senjur F., sobre el que la Policía Judicial puso el foco en un primer momento de la investigación, fue uno de ellos. Según declaró, el propio sacerdote le dijo que "estaba cansado de dar dinero a rumanos y croatas". Más aún, le reconoció que tenía ganas de marcharse de Vilanova por la presión de los pedigüeños. Senjur F., tal como consta en las anotaciones del sacerdote que aparecieron en la inspección ocular efectuada en la rectoral, recibió mediante ingresos en cuenta un total de 13.712 euros entre 2011 y 2015. Al igual que muchos compatriotas, había conocido al cura cuando acudió a Vilanova a vender como ambulante.

La última persona a la que ingresó dinero antes de morir (el día 9 a las 13,37 horas) fue Ismet F. En total, 370 euros en varios abonos y siempre en concepto de "ayudas".

Al rumano Liviu F.C. le hizo transferencias por importe de 1.070 euros en 2014 (Rumanía y Alemania) y 3.885 euros entre 2012 y 2013 (destino Ourense).

También a los dos croatas que figuran como investigados en el sumario: 750 euros en 2014 (destino Croacia) para Elvir F. y 210 para Arsen F., sobrino del anterior, en 2014, con destino Francia, y dos giros más de 180 y 210 euros.

El estudio del modo de vida de la víctima determinó su escasa capacidad económica (recibía una pensión del INSS que en el año fiscal 2013 alcanzó los 8.838 euros). Y, aunque aparece como titular o cotitular en seis cuentas bancarias, los saldos "son nimios", dice la Guardia Civil.

La propia víctima tuvo que pedir, un mes antes de los hechos, dinero a otros curas. Seiscientos euros al de Viveiro (le dijo que era para una persona "retenida" por la Policía en Ourense) y 1.500 al de Faramontaos porque andaba mal de dinero. Eso sí, en esa llamada lo notó "nervioso e intranquilo, como si se sintiera amenazado y presionado".