VERANO

Ahora sí, tetas fuera en Oira

Lucía González y Rita Carreira volvieron al lugar de los hechos, a aquella piscina de las que las echaron por bañarse en toples. Esta vez sí pudieron hacerlo sin restricciones. Una pequeña batalla que ha sido ganada.

Rita Carreira y Lucía González, en el centro, ayer en la piscina de Oira.
Rita Carreira y Lucía González, en el centro, ayer en la piscina de Oira.
Ahora sí, tetas fuera en Oira

Ahora sí. Lucía González y Rita Carreira, las dos chicas que hace un par de semanas fueron expulsadas del agua por bañarse en toples en la piscina pública de Oira, consiguieron ayer su objetivo. Se bañaron sin la parte de arriba del biquini, si bien remarcaron que tuvieron que soportar algunos insultos que les dolieron especialmente.

Habían organizado para las 17,00 horas una quedada para volver a intentarlo. Quedada hubo, poder de convocatoria más bien poco. Nueve bañistas al final, entre ellas, las organizadoras.

16,45. Lucía y Rita esperan sentadas junto a los vestuarios. Se les nota nerviosas y a la vez expectantes. Atienden el teléfono porque alguno de los apoyos no sabe bien la dirección. El disco duro del cerebro no ha asimilado todavía lo que pasó. "Aquel día nos sentimos humilladas y avergonzadas", relata Rita; "la intención es crear conciencia. ¿Qué esperamos que pase? Yo creo que echar no nos van a volver a echar. Visto con el paso del tiempo, nos arrepentimos de habernos ido cuando nos echaron del agua, lo hicimos un poco como mecanismo de defensa, ante la humillación coges y te vas". "Pero ahora es diferente", apostilla Lucía.
17,05. Van llegando seguidores. A cuentagotas. De un autobús urbano se bajan dos o tres, más tarde llega una señora mayor. Ya estamos todos, somos los que somos. 

17,20. Cinco mujeres, entre ellas la concejala Ledicia Piñeiro, tres hombres, estos con la parte de arriba del biquini, y uno más trans inician el camino hacia el agua. Detrás, un cortejo de cámaras de televisión engordan algo la cifra. La gente, amodorrada por la hora y sobre todo el solazo, abre un ojo cuando ve tanto despliegue. No parece que le importe mucho.

La comitiva se mete en el agua y se baña. Normalidad. Los socorristas se hacen los suecos a muchos metros de distancia. Batalla ganada, parece. Porque dos 'butanitos', uno de cada sexo, se acercan. Pero no van hacia los bañistas, se paran con los cámaras. Les inquieren que dejen de grabar, que hay niños pequeños. Explicaciones, buen rollo. Buenos modales. Aparecen dos miembros de la Policía Local y los cámaras se repliegan. Total, el trabajo ya estaba hecho.

Fuera, junto a la pileta, división de opiniones. "Esto es lamentable, son cinco gatos dando la nota", exclama David Araújo; "esto es una falta de respeto, los niños no tienen por qué ver esto, que se reivindiquen en otro sitio", brama María José López; "esto no es un espacio nudista, no es normal este espectáculo", explota Luis Manuel González. En el otro bando, un matrimonio de Sanxenxo. "Esto es para darle glamour a esta piscina, soy osteópata, la de sujetadores que habré visto quitar", subraya Ovidio Alfonso. "Por mí que cada uno haga lo que quiera", apostilla Natalia Salvador.

Los bañistas salen del agua y hacen balance. "Varias chicas nos han insultado, nos duele que sean mujeres, pero bueno, estamos acostumbradas. Sí, es una pequeña victoria", remarca Rita, en tanto Lucía añade: "Es un paso para que la gente empiece a cuestionarse cosas. No digo que esto vaya a ser un antes y un después, pero sí esperamos que despierte conciencias. Nosotras luchamos por los derechos de todos, también de las que nos han insultado".

Y un pequeño pero: "Sí, esperábamos más gente apoyándonos. Se implican mucho en las redes pero ir más allá ya es otra historia", finalizan al unísono.