ENTREVISTA

“La banalización del VIH lleva a no ser prudentes"

El médico de la Unidad de VIH del Hospital 12 de Octubre de Madrid Federico Pulido explicó en una jornada organizada en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO)el inicio de tratamiento en pacientes diagnosticados de este virus con infecciones oportunistas.

Federico Pulido.
Federico Pulido.
“La banalización del VIH lleva a no ser prudentes"

Las infecciones oportunistas continúan siendo la causa de morbilidad y mortalidad en estos pacientes. ¿Cómo actúan? 

La cuestión es que cuando los pacientes están en tratamiento y seguimiento en unidades especializadas su situación mejora mucho, es muy raro que haya complicaciones. El problema es la proporción de población infectada y que no lo sabe y, por lo tanto, se diagnostica en fases avanzadas. Los datos nos dicen que alrededor del 22% de pacientes se diagnostican con un cuadro de inmunodeficiencia intenso. Son los que tienen más riesgo de complicaciones serias, como la toxoplasmosis cerebral, la neumonía por pneumocystis o enfermedades por microbacterias. 

¿Por dónde pasa la prevención y el tratamiento? 

A una persona que se sabe que está infectada hay que tratarla lo más precozmente posible. Por otro lado, es importante ser capaces de diagnosticar a personas infectadas lo suficientemente pronto para evitar que esto llegue a producirse. Este es el principal reto. Es un problema que atañe también a otros entornos sanitarios, como la Atención Primaria, donde una mínima sospecha debería traer consigo una prueba.

Hoy, el sida no se cobra tantas vidas como antaño. ¿Ha hecho esa circunstancia que se bajase la guardia? 

El gran problema es la banalización de la infección, que hace que algunas personas expuestas a riesgo no tomen las medidas de precaución necesarias, especialmente en relaciones sexuales. Además, al haber menos complicaciones graves, el propio entorno hospitalario se olvida de que es una enfermedad con graves consecuencias.

¿Cómo afecta a la sociedad actual? 

El perfil ha cambiado muchísimo. A mediadios de los 80, el 90% de pacientes se habían infectado por el uso de drogas intravenosas. Hoy, los nuevos pacientes son hombres jóvenes que tienen sexo con otros hombres sin medidas de precaución.

Teniendo esto en cuenta, ¿habría que insistir de otra forma? 

Sí, de dos maneras. Informando a las personas que se exponen a riesgo y a los profesionales sanitarios que están en contacto con ellos. Pero con información no basta. Para estas personas de riesgo elevado, sería recomendable una profilaxis preexposición, para evitar la infección durante esas prácticas de las que son conscientes pero que no previenen.