TRIBUNALES - ANIMALES

La fiscal pide prisión para un acusado de matar gatos, en Ribadavia

El inculpado lo negó pero un guardia civil dice que a su llegada manifestó: "Esto se hizo toda la vida"

Benito F. D., ayer en el juicio en el Penal 2.
Benito F. D., ayer en el juicio en el Penal 2.
La fiscal pide prisión para un acusado de matar gatos, en Ribadavia

La muerte de cinco cachorros de gato, asfixiados con agua, sentó en el banquillo a un vecino de Ribadavia, Benito F.D., acusado de un delito continuado de maltrato animal. La fiscal instó ante el juez del Penal 2 una pena de 14 meses de prisión pero también tres años de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio relacionado con animales o la tenencia de los mismos. Esto último afectaría a su profesión porque, según relató ayer, regenta un negocio de productos agrarios y venta de pollos.

 

 

El inculpado negó tanto al principio como al final de la vista que hubiera matado a los cachorros y, aunque aparecieron en un bajo de su propiedad, aseguró que cualquiera pudo dejarlos allí porque esa dependencia se encontraba abierta.

Pero en su contra tiene la llamada de una vecina que alertó a la Guardia Civil y que vio como el acusado, que estaba en la acera, echaba agua a un cesto y a continuación escuchó chapoteos y maullidos.

Tampoco le fue favorable el testimonio del agente del Instituto Armado que llegó a los cinco minutos de ser alertado. Según su versión, el encausado, en un primer momento, negó que hubiera matado a los cachorros pero cuando halló el cesto en el interior del bajo, tapado con otro por encima, se limitó a decir: "Esto es lo que se hizo toda la vida".

Mientras que la acusación pública detalló las pruebas en contra del inculpado para pedir una condena por maltrato animal, su letrada adujo que los gatos muertos no eran suyos. Y se mostró contraria a una condena con funciones pedagógicas en el rural. "Es sabido que en los pueblos hay muchos gatos sueltos y es una práctica habitual matarlos aunque no sea adecuada", explicó para añadir que este tipo de conductas exigen mentalización pero no condenas. En ese sentido, valoró que no procede un castigo en la jurisdicción penal para de esta forma "mentalizar al resto de personas".