EN CLAVE

Como Gila, venimos a nacer solos

Cada vez nacen menos y más tarde. Queda para la estadística lo de este 2017, remolón para los partos, que al final llegaron para salvar la media. Nacieron mientras las madres fueron a pedir perejil a la vecina.

Como Gila, venimos a nacer solos

LUNES, 2 | Que sea la última vez que naces solo 

El 2017 nació sin prisas, nunca mejor dicho, porque lo que se dice nacer, pocos partos y no madrugadores. Medio país estrenó calendario falsamente escandalizado por una nueva masacre terrorista, de nuevo en Turquía, erróneamente culto porque vio y escuchó el concierto de Año Nuevo, pero lo que verdaderamente les causó el sorpasso  fue el vestido de la Pedroche. Así es la tele: cuestión de tela, cuanto menos, más triunfas y más tela te llevas a la saca. Habían pasado ya unas cuantas horas, incluso muchas, del 2017 y el debate no superaba el sopor de la noche del 31 hasta que, de pronto, saltamos como un resorte: ¡Atiza, todavía no nació ningún ourensano, barra ourensana! Como quien dice, ¡ahí va, los donuts! Se nos olvidó nacer. Gila, el genial Gila, contaba con la seriedad del caso que sus tribulaciones vitales comenzaron ya en su vida intrauterina. Tenía que nacer en invierno, pero no se había comprado abrigo y decidió nacer en el verano, "con el calorcito". Como se retrasó, en su casa ni le esperaban. Tanto es así que su madre fue a pedir perejil a la vecina y mientras Gila decidió nacer solo. Bajó en entonces a decirle a la portera que había nacido. Luego, su madre, ya en casa le afeó la conducta: que sea la última vez que naces solo, le reprochó. En fin, con él nacido decidieron escribirle a su padre, que estaba en el extranjero para decirle que había sido padre, aunque llevaba dos años sin venir por casa, todo sea dicho de paso. En Ourense está pasando algo parecido, igual algún día decide nacer alguien pero no nos van a pillar a nadie en casa. Ni se sabe los siglos que habrá sin que pase el 1 de enero sin un solo nacimiento en la provincia. Que se dice fácil. La cosa no es para tomárselo a chufla, lo sé. La cosa debe tener enjundia porque hasta el presidente de la Xunta reflexionó sobre la deriva demográfica. La cuestión pinta tan mal, que hasta el alcalde hizo "un llamamiento" para trabajar por evitar la despoblación. Se nos está olvidando nacer, que es como una especie de Alzheimer social. Hasta última hora del día 2 no había nacido ningún ourensano. Por la semana adelante, siete partos seguidos tras 48 horas en blanco. A los bebés les pasó como a Gila. Seguro.

MARTES, 3 | Los propósitos del año y su vida efímera 

De este año no pasa. Aferrados al año nuevo, vida nueva todo el mundo arrancó con los propósitos de cambio para seguir siendo los mismos. Matricularse en el gimnasio, estudiar inglés, y tal. Las editoriales saben que todos llevamos en nuestro interior un potencial lector de manuales de autoayuda y motivación personal, por eso se venden tanto. Está bien porque delegas en terceros que te solucione problemas que no conoce y que tú te sabes de memoria pero te empeñas en ingnorarlos. En enero todo el mundo es otro, como casi todo aquel que llega después de las vacaciones de verano, dispuesto a comérselo todo de un bocado. Un reportaje del periódico hacía acopio de la voluntad de los ourensanos para tomarse el año nuevo y la vida nueva. Feliz año nuevo, que luego ya vendrá con sus días y sus noches, que traerán de todo, como todos. 


MIÉRCOLES, 4 | La lógica casi siempre es ilógica

Unas 15.000 familias más un millar de pymes y autónomos podrían tener derecho en Ourense a que los bancos les devolviesen el dinero cobrado indebidamente como consecuencia de la aplicación ilegal de las cláusulas suelo. Debería ser así de fácil: te quedaste con lo que no es tuyo, lo devuelves, y punto. La lógica de los bancos es otra: les debes algo, te persiguen hasta el embargo. Si es al contrario, reclamar casi siempre acaba en el juzgado. Y no siempre ganas. Ellos, siempre.

JUEVES, 5 | Los mismos sentados a la misma mesa

Quizá todos nos repitamos un poco, hay que reconocerlo. Con los datos del paro siempre se sientan los mismos invitados a la mesa a tomar el mismo menú: los sindicatos para decir que la comida es un bodrio, los empresarios que le falta sal y la administración gobernante va de vencedor de Master Chef. El recuento de anotados (¿parados?) deja en la provincia 2.510 desempleados menos en el 2016. El 90% son contratos temporales, la mayoría son un aquí te pillo. La estabilidad laboral y los buenos sueldos hace ya tiempo que son menús cada vez más caros, digan lo que digan los que se sientan con nosotros a la mesa.

VIERNES, 6 | La realidad llega, pero siempre tarde

Sobre la colombiana afincada en O Couto Nibia Cano todo el mundo cayó con saña. El emboltorio era goloso: detenida el día 21 de noviembre por su presunta participación en el grupo terrorista Frente Urbano Carlos Germán Velasco Villamizar, del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Se pueden imaginar: ¡Qué alivio echar el guante a una terrorista, con la que está cayendo! La poli hace su trabajo, recibe órdenes de sus superiores, que a su vez también recogen el encargo de la fiscalía colombiana. Al final, al trullo, lo que deja tranquilo al respetable, que piensa: uno menos, que se pudra en la cárcel. Pero, vaya, resulta que la acusación contra ella no se sostenía. Era falsa. Ahora bien, a ella nadie la libró de ver la vida entre los barrotes. Contó su historia en estas páginas el compañero Antonio Rodríguez, que habló con ella en un piso de O Couto: "Me trataron peor que si fuese un animal", relató Nibia, con la respiración más pausada, después de vivir una pesadilla. Está bien recordar estas cosas para cuando el gentío pida un linchamiento público. A muchos no les hace faltan pruebas para ocupar las primeras sillas ante el patíbulo.

SÁBADO, 7 | Una infusión como menú para Reyes

En Reyes no debe faltar, entre otras tradiciones, la consabida rosca, quizá algún chocolate y lo que la imaginación disponga. No se descarta tampoco una ingesta de suero y vitaminas, eso sí, a través de una sonda. Esta última opción es la que eligieron dos menores de quince años, atendidas en el hospital por sus excesos etílicos. Después de unas horas, a casa. Esperaban papá y mamá para darles no una reprimenda, sí una infusión. Pobres.