CRÓNICA

Heroínas del verano en el barrio

Sin apocalipsis de hielo ni ventiladores, el comercio de barrio "hace su agosto" de la ola de calor con opciones suficientes para que los vecinos soporten las altas temperaturas invirtiendo cerca de casa. 

Heroínas del verano en el barrio

Hay melancólicos que aún confían en el Frigopie y el Mikolápiz para salvar el verano. Encontrar un helado vintage en pleno centro de la ciudad puede ser un sinsentido. El comercio del barrio es, a veces, la única y cercana esperanza para los clásicos. Aquí no agotan las reservas de hielo, ni comercializan el ventilador más potente de la campaña estival, pero te arreglan la vida y el bolsillo a un paso de casa. El pequeño comercio está lleno de héroes–en este caso, heroínas–de la ola de calor.

"La verdad es que es el primer año que traemos bolsas de hielo y helados. Incremento de ventas pues tampoco es que note, pero la gente los pedía", cuenta Carmen García, de la tienda de alimentación Dema en Ervedelo, en O Couto, mientras enseña la carta de helados de La Menorquina, proveedores de postres desde 1940. Se sorprende de lo que acaba de decir porque solo le queda una bolsa de hielo en el congelador. 

En la misma calle, una familia le ha llamado Bazar Enero a su negocio. Es inevitable sonreír al ver la estampa del cartel de la tienda  y justo debajo una colección de ventiladores, nada típicos de ese mes del año que ha inspirado a los propietarios para emprender. La conclusión, evidente: "Claro, los ventiladores se venden bastante porque hace calor. Como todos los años", cuenta una de las trabajadoras frente a la colección.

En la frutería, las ventas sí que aumentan con la ola de calor. Al menos en esta. Lo cuenta Lara Santos, de Frutas Mavaz, que recomienda la fruta de hueso. "Es la más fresca y la que más apetece. Sandías y melones, para la playa y para el río", dice mientras posa con la mercancía.

"Las batas y pijamas en tejidos de algodón para pasar más fresca la noche es lo que más se mueve. Después los biquinis para ir a la playa. Aunque creo que las ventas, más que por la ola de calor, son por el 30% de descuento. Pero sin grandes alardes, miña filla", confiesa Susi, de mercería Isus. "Susi al revés", aclara.

Ya en el bar, una se conforma con café con una sola pieza de hielo. Que hay ola de calor y se agotan las reservas. FOTOS: IAGO CORTÓN