TRIBUNALES

El juez cierra la Zamburiña con 14 imputados, cuatro de ellos policías

A todos los investigados, salvo a un agente, les atribuye el delito de tráfico de drogas y a los vendedores, pertenencia a grupo criminal

El juez Leonardo Álvarez, a la derecha, en un acto del Pilar en Ourense.
El juez Leonardo Álvarez, a la derecha, en un acto del Pilar en Ourense.
El juez cierra la Zamburiña con 14 imputados, cuatro de ellos policías

El desenlace de la llamada operación Zamburiña contra el tráfico de drogas hace honor al delito sobre el que gravitó la instrucción tras cientos de horas de pinchazos telefónicos: contra la salud pública. El juez de Instrucción 1, Leonardo Álvarez, comunicó ayer a las partes la última resolución en la que toma parte activa. Pero a la Zamburiña, cuajada en 24 tomos y muchos incidentes procesales, parece que le costó hasta el último momento desprenderse de la nave nodriza –hubo contratiempos en la notificación a causa de la tecnología–. En el auto, conocido a lo largo de la tarde de ayer y que da vía libre a la fiscal para formular acusación de cara al posterior juicio en la Audiencia provincial, solo deja fuera a dos de los 16 investigados. Y ninguno de los excluidos es policía.

Leonardo Álvarez atribuye a todos los imputados menos a uno –al policía José Antonio R.F. solo le aprecia revelación de secretos por la comprobación de una matrícula– el delito contra la salud pública. A unos por hacer caja con la droga y a otros por permitirlo.

A los otros tres funcionarios policiales, Antonio R.F., Mercedes C.G. y Felipe M.A. –quienes  integraban el exgrupo de drogas de la Comisaría–, además del tráfico de drogas le añade la omisión del deber de perseguir delitos y la revelación de secretos. Al último le añade tenencia ilícita de armas por una pistola sin guía, con tres cargadores y cartuchos, hallada en su domicilio. El instructor los deja fuera de una organización criminal en la que introduce al resto de encausados dentro de una trama dedicada al tráfico de drogas en Ourense, pero con distintos jefes. El principal grupo estaba liderado por Josefa P.G. "Pucha", quien, según el juez, no tenía miramientos en vender cocaína en mal estado. Para ella, según el auto, trabajaban su actual pareja y lugarteniente, Rachid E., encargado de acompañarla a la citas con distribuidores; su principal intermediario, José V.V. "Josito", pero también, en una plano más secundario, María B.G. y Xacobe B.F a través de dos pisos de Covadonga especializados en el menudeo. Una parte importante de la mercancía se la suministraba José Manuel G.P.

Asegura el togado que Pucha gozaba de la protección especial del ex jefe de drogas, Antonio R.F., Felipe y Mercedes. A cambio, le servía en bandeja a sus competidores para "completar con éxito operaciones policiales". En ese sentido, menciona que los policías de drogas hasta le brindaban datos sobre las investigaciones que llevaban a cabo otras unidades, incluida información sobre matrículas que inquietaban a los traficantes. "Antonio utiliza las bases de datos de investigación a nivel nacional para dar cobertura a Pucha y Josito", dice el juez.

En otra esfera del narcotráfico, se movían Fátima G.M. y José Ramón R.R. "Tronquito", a quien le fue incautada una pistola. La primera suministraba al segundo. Y este último, según el auto, vendía la cocaína en un aparcamiento de la avenida de Zamora y contaba con la colaboración de su mujer, Estrella G.D., y de Francisco Javier G.C. , alias "Pelao". Aún con negocios independientes, los traficantes mantenían buena relación. Consta una conversación en la que Tronquito pide al ex jefe de drogas su mediación para que la pareja de Josefa P.G le devuelva la pistola que le prestó. Y  Pucha, o La Pequeña –otro de los apodos–, reconoció ante el juez que había realizado varias operaciones con Fátima G.M. 


Pucha reconoció el delito y delató a un proveedor 


Asegura el juez Álvarez que  "las numerosas grabaciones telefónicas" ponen de manifiesto la actividad ilícita de Pucha, Fátima o Tronquito. Pero también otras pruebas de cargo como las droga hallada en las viviendas de Josefa P.G. en O Couto, Punxín y Covadonga, y el reconocimiento que hizo ante el juez. No solo aludió a que ella vendía sino a quiénes le suministraban (confesó que Josito le traída droga de Vigo, dice el auto). En la casa de Punxín tenía 2.724 gramos de cocaína y otros 1.943 en el piso de Francisco de Moure, además de medio kilo de heroína. En la calle Júpiter, 542 gramos de cocaína. Asimismo, apareció droga en la vivienda de Fátima G.M.: 552 gramos de hachís y un gramo de cocaína, así como 100 gramos en el garaje de Tronquito. Pese a que este último exculpó a su mujer en todo momento, el juez dice que hay conversaciones  que apuntan a "que de forma habitual colaboraba con su marido" y alude, por ejemplo, a cuando le pide que le baje "dos raciones de pulpo en cinco minutos".

Hay mensajes entre Pucha y Josito que hablan de modelos de coches y problemas ("el coche no vale, pierde aceite"). Los investigadores creen que aluden a una partida de cocaína en mal estado.