EN CLAVE

Las Navidades entre cuñados

Al Rey no le han faltado cuñados, no me refiero solo a Urdangarín. A este lado de su mensaje navideño unos cuantos propagaron lo que había que hacer en el país del no hay nada que hacer.

Las Navidades entre cuñados

Lunes, 25 - El Rey, Forrest Gump y los cuñados 

Hemos pasado de las navidades de mira como beben los peces en el río a las de las de la caja de bombones de Forrest Gump. Decía Tom Hanks en aquella película que él protagonizó y dirigió Robert Zemekis que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes el que te va a tocar. El devenir de la sociedad ha hecho algunos cambios en la proposición para dejarla en que la Navidad es como una caja de cuñados, nunca sabes el que te va a tocar, cuando no te tocan todos. Lo único que queda de aquellas fiestas de los peces hasta arriba de beber en el río es un 25 de diciembre sin periódicos en papel, que no es lo mismo que un día sin noticias. El día 25 y siguientes, a falta de noticias de sucesos (que siempre las hay), las redacciones tiran de secuelas del mensaje del Rey. Decía Forrest Gump en su película que "debe ser difícil ser un rey". Que se lo digan a Felipe VI, al que le caen chuzos de punta porque ahora lo fetén es ningunear al Borbón, da igual el motivo. En la Navidad de los cuñados todo el mundo da consejos al monarca o todo el mundo se haría republicano o monárquico con la convicción de una moneda al aire. En un día de Navidad sin periódicos, el Rey es de pim, pam, pum en todas las casas con cuñados, esos que recetan de todo y para todos. Forrest Gump decía que tonto es el que dice tonterías, pero también dijo, tras pasarse media película corriendo, que "la verdad, aunque yo siempre iba corriendo, nunca pensé que eso me llevaría a ningún lado". Así seguimos desde los peces y aquel río hasta el mensaje de Su Majestad que habla para que le valoren todos los cuñados. Menos mal que ninguno es el suyo, un tal Urdangarín, al que ni siquiera mandó saludos, por cierto.

Martes, 26 - Evolución para llegar a involución 

En Navidad reina palabra tradición. La del turrón, la de la coliflor y el bacalao; la de las llamadas reuniones familiares. Y, claro, el belén. El de Maside es viviente, lleva 30 años siéndolo. No andan sobrados de materia prima, el bebé cada año es más talludito, cosa del envejecimiento de la población, ya se sabe. El nacimiento cumplió con el protocolo milenario y los figurantes hicieron su papel, aunque hubiese alguno con gafas, quizá con reloj. En la ciudad, sin embargo, la evolución es mucho más real. El niño Jesús del belén de los jardines del Padre Feijoo apareció destrozado por un acto vandálico. Frente a tradición, evolución, ya se sabe. También involución humana: volvemos a los australopitecos.

Miércoles, 27 - Pisar a fondo otros pecados de juventud

Un centenar de ourensanos de los de ferriño a fondo e fe en Dios han sido multados por la policía portuguesa por poner el GTI tuneado a ocho mil revoluciones en carreras ilegales en el polígono de Outeiro Seco, en Chaves. Allí se concentran los fines de semana alguna gente que va muy deprisa para llegar a ningún lado donde no les espera nadie. A lo mejor es que escapan de algo o de alguien. Que levante la mano quien no haya sentido el gusanillo del riesgo y la velocidad. Pecadillos de juventud, esa enfermedad que se cura con los años, que decía el clásico. Luego, lo que hagas en la vida, va a tener muy poco que ver con la velocidad y sí con la dirección que tomas.

Jueves, 28 - A rezar mirando al cielo, por si acaso

La iglesia de Moreiras, de origen barroco, con restos románicos y un retablo renacentista, está dando síntomas de agotamiento. Están bajando los brazos y su columna vertebral se quiebra. Decía el periódico que, como consecuencia de la fractura de ese sostén vital, hubo que cerrarla. La Diócesis se ve superada, carece de recursos para mantener su patrimonio, y lo que la historia ha construido puede llevárselo un temporal. Las limosnas del cepillo de los domingos no limpian las telarañas, los feligreses menguan. Tampoco la Iglesia es autosuficiente. Los socios no mantienen las entidades culturales, tampoco los aficionados los clubes deportivos. Todos miran al mismo lado, aquel donde está la Administración. Todos los agujeros se tapan con fondos públicos, o eso creemos. O queremos creer. El rural ourensano también tiene problemas de artrosis y se le doblan las rodillas. Se fueron las escuelas, los consultorios médicos, la oficina del banco, el autobús ya no pasa y el templo solo se llena en la fiesta del pueblo. Válgame Dios, ya solo nos queda rezar. Eso sí, mirando al cielo, por lo menos para advertir que no caiga la viga. 

Viernes, 29 - Como la pintura, unos fuera de serie

Domingo Diéguez es desde esta semana el nuevo alcalde de Trives. No tiene tiempo que perder, lo que dice mucho en su favor. Los problemas son muchos y las y el tiempo para arreglarlos, escaso. También él sabe que lo fetén es que las otras administraciones pongan dinero encima de la mesa para intervenir en su municipio. Sin pérdida de tiempo ha pedido entrevistas en la Xunta, en la Diputación, no se sabe si en Moncloa y en Bruselas. Vamos, esto se llama empuñar con fuerza el bastón de mando. Diríase que más que bastón, una vara con la que azuzar a las otras administraciones. Como aquel personaje de José Mota. Si, el tío la vara. 

Sábado, 30 - Y llegó eso del fin del curso político

El día 31 de diciembre es como el andén de la estación, la dársena de la estación de autobuses, la terminal del aeropuerto. Lugares en el que no vive nadie y siempre hay ajetreo. Unos desean dejar atrás algunas cosas, otros llegar cuanto antes a un destino incierto. Hoteles llenos, restaurantes llenos, eso dice la información del periódico porque hay empresarios que así lo cuentan. Veinte policías vigilarán excesos de aforo en las fiestas y venta de alcohol. En días como los de hoy parece que las noticias se clonan de años anteriores. También el deseo: ¡Feliz Año Nuevo! Qué menos.