CALOR

En Leiro, epicentro del calor, “auga, moita auga"

Baños en el río Avia, sombra y mucha agua (y vino también) sirven a los vecinos de Leiro para paliar las altas temperaturas que sufren durante este verano, que reconocen como el más caluroso de su historia.

Vecinos de Leiro salieron al bajar la temperatura, aquí 35 grados.
Vecinos de Leiro salieron al bajar la temperatura, aquí 35 grados.
En Leiro, epicentro del calor, “auga, moita auga"

Cuando se cruza la “raia”, la frontera geográfica que separa las parroquias de Barón y Gomariz, y por extensión, las comarcas de Carballiño y O Ribeiro, desaparece la brisa de la montaña y a uno le da la impresión de adentrarse en el entorno de una caldera hirviendo. El aire es más denso cuando se accede al centro de Leiro, una villa rodeada de viñedos situada en la margen derecha del río Avia y cuyos vecinos y visitantes sufren, algunos más que otros, unas temperaturas que sitúan a esta localidad como punto neurálgico del calor en Galicia durante esta época estival.
En uno de los establecimientos de hostelería abiertos en el pueblo, la terraza está plagada de clientes. Es el bar Juan, ubicado en la céntrica Praza do Cruceiro y que linda con la farmacia que regenta el alcalde del municipio, Francisco José Fernández. El letrero luminoso que publicita la botica posee un termómetro que marca 33 grados centígrados, pero a la sombra y a las siete de la tarde. Al sol, según comenta Benito Hermida, sentado en una de las sillas del exterior, "chegamos ós 43 ás tres da tarde".

Este vecino jubilado reconoce que "está a facer moita máis calor do normal por estas datas, e hai que buscar un sitio fresco onde resgardarse". Benito combate con agua la sed y apunta, como viticultor, que "teño que ir moi cedo ás viñas, á primeira hora da mañá e traballar nelas como máximo ata as 11,00, porque despois xa non se aguanta a temperatura". Bebidas isotónicas, tés y refrescos de frutas y cola llenan las mesas de la terraza, instaladas al amparo de los arbustos de la plaza.

"Creo que esta calor é normal, vaise acostumando un", indica Nicolás Pousa, nativo de Leiro pero residente en Carballiño, "a uns catro ou cinco graos de diferencia". Y añade que "o tema da calor de Leiro non é tanta coma se di, xa que a estación meteorolóxica téñenna no outro lado do río, nunha zona onde lle pega o sol todo o día e marca cinco graos máis que no centro do pobo". Asegura que "para que o corpo non sufra, hai que beber auga, aínda que o viño fresco tampouco está mal". Mientras tanto, Luis Pérez, conocido popularmente como “Ficol”, asegura que “nunca din soportado esta calor", mientras se refugia en los que considera más agradables 25 grados del interior de su consulta de fisioterapia natural.

Pero la alternativa más refrescante a esta ola de calor es la de desplazarse hasta la playa fluvial, cruzando la antigua pasarela métalica o el puente de A Esperela. Allí, un bullicioso grupo que combina familias con niños pequeños y jóvenes disfruta de su baño en el Avia, aprovechando los prados que antes formaban parte de un cámping privado y que, tras su cierre, fueron devueltos a los comuneros de Gomariz. A nado, con aletas e incluso con pequeñas embarcaciones hinchables, los bañistas se afanaban en no abandonar la frescura del agua. Un paraje natural resguardado a la sombra de "salgueiros" centenarios y que está reconocido como uno de los lugares más representativos de Leiro a nivel turístico.