SEQUÍA EN OURENSE

La lluvia vuelve a escasear y aleja la normalidad hídrica en la provinca

La provincia lleva ya un año en alerta por sequía y las pocas precipitaciones no ayudan a desactivarla

La lluvia vuelve a escasear y aleja la normalidad hídrica en la provinca

La provincia de Ourense lleva ya más de un año en situación de alerta por sequía y, a la espera de la reunión de la Oficina Técnica de la Sequía, que de acuerdo a la planificación debería realizarse estos días, podría continuar debido al frenazo de las lluvias en la segunda quincena de enero y el comienzo de este mes de febrero.

Los ríos y embalses todavía están lejos de recuperar la normalidad pese a un inicio de año esperanzador con mucha lluvia en las primeras semanas, siguiendo la estela iniciada ya en diciembre. Pese a los datos, la segunda quincena de enero y el inicio de febrero la lluvia ha sido bastante esquiva, dejando el caudal de los ríos muy por debajo de la media histórica, con hasta un 72% menos de agua en sus cauces.

Estos datos dan al traste con la ligera recuperación de principios de año, cuando los principales ríos habían cambiado de cara motivados por el incremento de lluvias. De hecho, a principio de año los principales ríos que recogen los indicadores de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS) estaba solo un 31,9% por debajo de su caudal normal; mientras que esta semana los caudales están un 72% por debajo de la normalidad, fruto del abandono de las borrascas.

LLUVIAS

Hasta el día 15 del pasado mes habían caído 164 litros por metro cuadrado, una cifra que contrasta con los apenas 31,2 l/m2 caídos de media en la provincia desde entonces hasta el día de hoy. Por ejemplo, la ciudad ha recibido 84 l/m2 de precipitaciones, cuando en 2017 a estas alturas esta cifra era de 131,2 l/m2,, en un año que ya se caracterizaba a estas alturas por estar en alerta por sequía. Por tanto, las cifras no invitan al optimismo marcado por la CHMS en la anterior reunión de la Oficina Técnica de la Sequía, en la que se presagiaba que en el actual mes de febrero se podría desactivar la alerta en algunas zonas.

Si se fija como marco temporal el denominado año hidrológico (que va de octubre a septiembre), este 2017/2018 está siendo ligeramente mejor que el anterior en cuanto a régimen de precipitaciones –455,4 l/m2 frente a 381 l/m2–, aunque está muy alejado de la media histórica a estas alturas, que se sitúa en 618 l/m2.

Con estos datos, aparte de todos los indicadores que maneja la CHMS, se tendrá que decidir en los próximos días si se mantiene la alerta por sequía. En la actualidad, Ourense es la única provincia gallega que permanece íntegra en esta situación, siendo más elevado en el Támega, en emergencia.

EMBALSES TODAVÍA BAJOS

Los embalses de la provincia siguen encuentran en la actualidad 16 puntos por debajo de la media en estas fechas del año, al 56% de su capacidad total, dejando así lejos la posibilidad de considerar la llegada de la normalidad, ya que la media se sitúa en un 72%, 16 puntos porcentuales más que en la actualidad.

Los embalses de la provincia almacenan a día de hoy 938 hectómetros cúbicos de agua, muy lejos todavía de la capacidad total, que se sitúa en 1.666 hm3. Los que mejor situación presentan son los de la zona del Sil, todos por encima del 90%; mientras que el embalse de Albarellos (río Avia) o el de As Conchas (Limia) permanecen a un escaso 40%, quedando todavía más por debajo los de Portas (33%) o del Salas (37% ). 

MENOS AGUA QUE AL INICIO DEL INVIERNO

Los ríos ourensanos todavía no se recuperan y permanecen con un caudal de agua circulante muy reducido. Es así el caso del Limia, que lleva un 90 por ciento menos de agua de lo normal, o el río Avia, en el que a su paso por Leiro discurre un 82  por ciento  menos de agua que lo habitual en estas fechas del año. 

También permanecen bajos el río Caldo, con un 76 por ciento menos de agua, o el río Arenteiro, con un 7 por ciento menos de su caudal habitual a su paso por O Carballiño. 

En cuanto a los ríos más importantes, el Sil es el que presenta una mejor imagen, con un 38 por ciento menos de agua de lo habitual, mientras que el Miño lleva un 70 por ciento menos, con solo 211,64 metros cúbicos por segundo, cuando hace un mes eran 274.