TRIBUNALES

En Ourense: más de dos meses para ver a su hija en el punto de encuentro

El cumplimiento de un auto judicial del 5 de diciembre quedó atascado por un "erro de xestión"

Dina Nogueira (izquierda), con X.L.M., la madre que lleva más de dos meses privada de ver a su hija.
Dina Nogueira (izquierda), con X.L.M., la madre que lleva más de dos meses privada de ver a su hija.
En Ourense: más de dos meses para ver a su hija en el punto de encuentro

Un atasco en el sistema de citas del punto de encuentro familiar (PEF) de Ourense ha provocado que X.L.M. (26 años) no pueda ver a su hija de tres años desde hace más de dos meses. Desde el 6 de diciembre, ha llamado a todas las puertas a su alcance implorando una solución que no llegará, aunque parcheada, hasta el jueves. La Consellería de Política Social descarta saturación en el servicio, prestado por la empresa Eulen, y solo reconoce un "erro na xestión dun caso puntual por tema de persoal".

En todo ese tiempo, la madre no tuvo contacto con la menor, quien reside con los abuelos paternos a tenor de unas medidas civiles acordadas por el juez en el marco de unas diligencias penales por violencia de género: una denuncia por hechos del 4 de diciembre cuando fue a recoger a su hija a casa de los abuelos paternos. "Mi excompañero, el padre de la niña, agredió a mi madre en la calle y, cuando estábamos en el CHUO, me golpeó dos veces, en la cabeza y la nariz", relata la denunciante. La pareja rompió en abril de 2018 y la niña se quedó a vivir con los abuelos porque ella tuvo que sortear un problema de adicción. Anteriormente, estos ya habían ayudado a los progenitores porque ambos trabajaban a turnos.

X.L.M., quien no pone en duda que los abuelos cuidan perfectamente a su hija, interpuso el pasado año dos denuncias por violencia de género (julio y diciembre) contra R.B.P. por presuntos episodios de maltrato psíquico (injurias leves) y físico (lesiones del artículo 153.1 del Código Penal), aun en fase de diligencias previas, que dieron lugar a una orden de alejamiento de 200 metros.

La abogada que la representa, Dina Nogueira, cree que es un claro caso de doble victimización: “Mi clienta está siendo doblemente castigada, porque, además de haber sufrido los supuestos insultos y ataques de su expareja, no puede ver a su hija mientras que él la ve siempre que quiere porque vive con sus propios padres”.

La Xunta asegura que el expediente quedó desbloqueado esta misma semana por parte de la Dirección Xeral de Familia. X.L.M. podrá ver a su hija los jueves y sábados (durante dos horas) en semanas alternas, incumpliendo de esta forma las condiciones que establece el auto de la jueza de Violencia de Género de 5 de diciembre en el que se concedían visitas supervisadas a la madre dos días, pero todas las semanas, en el PEF. Por ahora, la falta de disponibilidad horaria solo hará posibles los encuentros madre e hija en semanas alternas.

Mientras, la consellería asegura que se trata "dunha solución provisional" a la espera de un hueco en la agenda, aunque insiste nuevamente en que el PEF de Ourense "non está saturado". La otra parte, ya ha presentado recurso de alzada ante la administración y ha comunicado la incidencia al juzgado.

Pero el caso de X.L.M. es un suma y sigue de desatinos, que comenzaron en el mismo juzgado que estableció el regimen de visitas los martes y jueves, cuando el punto de encuentro solo abre de miércoles a domingos. De hecho, fuentes de Política Social precisan que hubo que pedir una aclaración.

La letrada también presentó recurso de apelación ante la Audiencia provincial para revocar las medidas civiles "por considerarlas especialmente lesivas tanto para mi representada como para su hija".