REPORTAJE

El médico rural que curó a Maceda

José Manuel Lage es el artífice de un museo dedicado a esta figura en la localidad que lo vio nacer y ejercer la profesión durante más de 40 años

José Manuel Lage.
José Manuel Lage.
El médico rural que curó a Maceda

José Manuel Lage (Maceda, 1951) dice que es un espíritu aventurero. "Ahora me pillas cortando el césped. No paro", dice este médico jubilado. Combina su tiempo libre en aquagym, clases de inglÉs e informática con su proyecto más personal: un museo dedicado al médico rural en la tierra que lo vio nacer y ejercer, Maceda.

"Es único en España y en Europa", dice este hombre que siempre tuvo clara su vocación. Hizo la especialidad y su destino fue Maceda. Una casualidad de la que se siente orgulloso. "Hay que romper los moldes", sonríe.

En el pueblo todo el mundo conoce a José Manuel, tiene hasta una calle con su nombre. Y ahí se encuentra el secreto de su ilusión con el museo que albergará el Concello: "Es un agradecimiento al pueblo, a nuestra historia a través de la medicina rural. Me siento en deuda con los vecinos".
Más de 43 años viajando por los pueblos y siendo la balsa de aceite de los dolores de sus vecinos. En su memoria, miles de pacientes. "El papel del médico rural en la sociedad es importantísimo, está a lo largo de toda la vida del paciente. El médico rural traspasa unas barreras y el valor humano que tiene no debería perderse nunca".

A ese valor él lo llama patrimonio. Un patrimonio en "silencio", como también le gusta tildar a la profesión. "Fueron esas gentes silenciosas, memoria del rural, que estaban disponibles las 24 horas del día y los siete días de la semana. El médico del rural era un amigo, pero también un poco confidente".
Entre las curiosidades que forman parte de la vida de José Manuel está la de su pueblo natal, Maceda, que parece haber llamado a la vocación. "Desde hace cien años, todos los médicos rurales del pueblo eran originarios de Maceda. Es algo único".
 

EL MUSEO
Dos enfoques conforman la esencia de este museo, situado en los bajos del Concello. Aunque todavía no se puede visitar, José Manuel ya tiene todo organizado. "Creo que en septiembre se podría abrir, hay muchísimo interés". 
La parte estática del museo son los aparatos antiguos del médico rural. Desde fonendos hasta forceps, pasando por los aparatos con los que se medía la tensión o los medicamentos de principios activos de plantas. Cada instrumento, más curioso que el anterior. El enfoque dinámico del proyecto son las charlas educativas a niños.
José Manuel ha pensado hasta el último detalle de su proyecto. "La decoración de las instalaciones tendrá pinturas relativas a la medicina rural". También creará un premio dedicado al médico rural. 

UN CUENTO DE HADAS
José Manuel recapitula hasta sus etapas de médico rural para contar historias de la profesión. "Por mí no me jubilaba, eh", dice.
Llama "un poco de cuento de hadas" a la figura de aquel profesional que iba a las casas y solucionaba hasta la mayor de las desgracias. "Con pocos medios se podían solucionar problemas graves. Entre tanta burocracia y tecnología, en el mundo en que vivimos hay que resaltar aquella figura que traía la tranquilidad a casa. El médico rural".
Entre Ourense y Maceda, José Manuel disfruta de sus pasiones tras la jubilación. Aunque le encanta viajar, confiesa que a su tierra natal va "dos o tres veces por semana". El museo, que organizó durante casi dos años, ahora le reclama.