TRIBUNALES - PROVINCIA

Tres meses de prisión a un empresario ourensano por enterrar pinturas

La fiscal rebajó la pena por dilaciones indebidas y reparación del daño

La fosa, a la derecha, en donde encontraron los residuos en enero de 2012.
La fosa, a la derecha, en donde encontraron los residuos en enero de 2012.
Tres meses de prisión a un empresario ourensano por enterrar pinturas

El gerente de la empresa Industrias Químicas Gallegas SA (Inqugasa), Placer M.B. (59 años), reconoció ayer la contaminación medioambiental provocada con el enterramientos de pinturas y barnices a lo largo de 2011 y aceptó en el Penal 2 una pena de tres meses de prisión tras la rebaja aplicada por la fiscal.

 En su escrito de calificación provisional, la acusación pública plateaba dos alternativas: tres años y nueve meses de cárcel o 16 meses en caso de que se estimara que la afectación ecológica había sido menor.

Tras la conformidad rubricada ayer, el empresario, además, multa de 300 euros e inhabilitación para toda profesión u oficio relacionado con el medio ambiente durante seis meses. La misma sentencia impone a la empresa la pena de cinco meses multa a 30 euros al día (4.5000). No fija responsabilidad penal porque el daño fue reparado. De hecho, la fiscal en el acto de juicio oral tuvo en cuenta que se restauró el equilibrio ecológico pero, sobre todo, "los retrasos en la tramitación del procedimiento que no guardan proporción en la complejidad del mismo y no son imputables a los acusados". Esta circunstancia les valió la aplicación de una atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas.

La empresa, ubicada en el Polígono Barreiros, dedicada en a que momento a la fábrica de pinturas, esmaltes y barnices, fue responsable  del enterramiento de restos de plásticos, chatarra férrica, bidones metálicos, botes de pintura y otros residuos tóxicos y contaminantes en una fosa existente en una finca anexa. A finales de enero de 2012, agentes del Seprona de la Guardia Civil de Ourense, acompañados del jefe de Servicio de Calidad Ambiental, procedieron a desenterrar los residuos existentes.  En total, 84.169 kilos de tierras contaminadas, dos contenedores con envases metálicos  (827 kilogramos) y 64 kilos de envases plásticos.

Tras el análisis de las muestras, se constató la presencia de benceno, tolueno, etilbenceno y xileno, compuestos volátiles, hidrocarburos e incluso arsénico que determinaron, tal como recoge la sentencia, "un impacto ambiental grave como consecuencia del soterramiento de residuos y una grave afección sobre el territorio y los elementos y procesos naturales de su entorno, afectando a los terrenos próximos con usos agrícolas y ganaderos.

El acusado, tal como reconoció, realizó el vertido de los residuos sin ninguna medida de protección ni de seguridad a sabiendas de su ilegalidad contraviniendo la Ley de residuos y suelos contaminados, entre otras disposiciones vigentes.