EN OURENSE

Los muertos en accidente de tráfico en Ourense rebasan ya a las víctimas de todo 2017

Tráfico detecta más casos de conducción negligente debido a la ingesta de alcohol como en el siniestro de ayer en Verín 

Estado en el que quedó el vehículo siniestrado en el accidente mortal de ayer.
Estado en el que quedó el vehículo siniestrado en el accidente mortal de ayer.
Los muertos en accidente de tráfico en Ourense rebasan ya a las víctimas de todo 2017

La última víctima mortal en accidente de tráfico no se hizo esperar demasiado. Una semana después del segundo fallecido del verano, en un accidente en el que se vio implicado el conductor de un tractor, a las 03.50 horas de ayer perdía la vida José Manuel Yáñez Prieto, de 41 años, en un siniestro vial en la N-532, en Mourazos (Verín). No conducía, pero bastó que fuese como copiloto en un coche guiado por un joven de 26 años que había bebido demasiado (triplicó la tasa legal permitida).

La siniestralidad vial en lo que va de año está apurando números. Hasta ayer, ya se contabilizaron once víctimas, dos más que en todo el pasado año (nueve fallecidos a las 24 horas del suceso). Pero, según fuentes de la Guardia Civil de Tráfico, inquietan más las causas que los números. Con el de ayer, son tres los accidentes de tráfico en los que la ingesta de alcohol o drogas determinó la forma negligente de conducir, provocando salidas de la calzada y vuelcos o incluso despeñamientos (esto último ocurrió en el siniestro de Maside del 13 de febrero).

"El alcohol está implicado entre el 30 y el 50% de los accidentes mortales, lo que lo convierte en uno de los principales factores de riesgo", asegura el teniente jefe del destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Verín, Juan Carlos Nogueiras. A este mando le preocupa, sobre todo, la escasa percepción del riesgo entre aquellos que beben y conducen porque generalmente no les sucede nada. "Desgraciadamente si beber y conducir se convierte en algo habitual, que el accidente se produzca es una mera cuestión de tiempo", enfatiza.

No menos importante en la seguridad vial resulta el consumo de drogas de abuso (cannabis, cocaína, éxtasis y las anfetaminas), que ya detrae en Ourense tantos puntos del carné como el alcohol (5.880 en 2017 en 980 sanciones frente a 5.882 puntos en 1.303 multas de alcohol). "Desgraciadamente, el consumo de estas drogas está superando al alcohol, influyendo en un 30% de los accidentes de mayor gravedad".

En lo que va de año, la inmensa mayoría de los percances mortales se debieron a un conducción distraída o desatenta (siete de los once, incluido un atropello en A Gudiña en el que un camionero irrumpió en la calzada para sofocar el fuego de su vehículo). "Los conductores no asociamos el riego que supone una distracción, pero la falta de atención al volante es la causa de más del 30% de los accidentes ", apostilla Nogueiras.

Desde la Guardia Civil de Tráfico advierten de otros factores decisivos: la velocidad y el mal estado de los vehículos. Pisar el pie del acelerador más de lo recomendado se relaciona directamente con uno de cada cinco atestados con víctimas. "Cuando existe exceso de velocidad, la proporción de accidentes mortales es un 60% superior a cuando no la hay, y la velocidad excesiva o inadecuada agrava las consecuencias de los que se producen por esta o cualquier otra causa", añade el teniente.

En el análisis de la siniestralidad mortal de los primeros ocho meses de este año, destaca una colisión frontolateral atribuida al estado de la vía por la meteorología adversa -nieve-. Ocurrió en la OU-540, en Verea, el 30 de marzo con un fallecido y dos heridos graves. Además, hubo dos atropellos en la A-52, a su paso por A Gudiña, y en la OU-0505 pero en A Peroxa.

En no pocas ocasiones, según Nogueiras, la gente conduce de la misma forma en la que vive. "Los defectos o los malos hábitos de la vida cotidiana son trasladados sistemáticamente al vehículo. La falta de respeto hacia las normas, el egoísmo, la insolidaridad y la creencia generalizada de que los delitos contra la seguridad vial son cuestiones baladís, que minimizados y disculpamos, suelen acabar provocando demasiado dolor, unas veces propio y otras de terceras personas", valora. n