TRIBUNALES - OURENSE

Paspayo: "Juro por Dios que nunca maltraté a mis hijos"

La fiscal hizo valer los informes de las peritos, que dan credibilidad a la versión de los menores

José Fernández fue juzgado ayer por maltrato y abusos.
José Fernández fue juzgado ayer por maltrato y abusos.
Paspayo: "Juro por Dios que nunca maltraté a mis hijos"

José Fernández Blanco, alias Paspayo, un vecino de Celanova muy conocido en ámbitos policiales por su periplo delictivo en el pasado –incluso sufrió un atentado en su vivienda– quiso hablar a la salida del juicio celebrado a puerta cerrada ayer en la Audiencia provincial en el que la fiscal lo acusó de ser violento con sus hijos, maltratarlo y hasta episodios de abusos sexuales. Una acusación que suma 10 años de prisión. 

El inculpado, tras el juicio, explicó los antecedentes del caso, tal como había hecho en la sala, y aprovechó la ocasión para declarar su inocencia, esta vez, ante la opinión pública: "Juro por Dios y por mi padre, que está enterrado, que nunca toqué a los niños ni los traté mal".

Atribuye la denuncia a un afán de revancha de dos mujeres: la que fuera su pareja sentimental, a la que en un momento dado echó de casa, y a la madre de esta última -abuela de los menores con quien viven en Portugal desde muy  pequeños- porque en un momento dado quiso que los niños se quedaran a vivir con él en Celanova en tanto que ostentaba la custodia. 

Fernández Blanco dice que todo forma parte de un plan bien urdido -"la madre de los niños dijo que me arrruinaría la vida y que me metería en prisión para siempre cuando la eché de casa porque se drogaba y andaba liada con otro"-en el que le "comieron la cabeza a mis hijos" para perjudicarle. "Un día les invité a venir a una matanza a Celanova y le dije a la abuela que los niños se tenían que quedar conmigo, porque la custodia la tenía yo; entonces, la abuela se subió por las paredes y montaron una película: que yo les pegaba y que los violaba cuando ningún médico forense admitió los abusos sexuales ni nada de eso", explicó.

El juicio se celebró pese a la incomparecencia de la denunciante (la abuela) y los menores, quien un día antes, tal como reconoció el propio Paspayo, hablaron con normalidad con el padre. "Paso con ellos algún fin de semana", dijo.

La fiscal reclamó una condena de 10 años de cárcel así como una medida de alejamiento/comunicación y la privación de la patria potestad. Sustenta la condena en el informe de las peritos lusas que reconocieron a las víctimas y que creen que su versión de los hechos es creíble.

La acusación pública sostiene que el acusado, entre diciembre de 2013 y marzo de 2015, periodo en el que los niño vivían en Celanova con sus dos progenitores, "José Fernández desarrolló hacia los menores un trato claramente vejatorio con la finalidad de menoscabar su integridad física y psíquica". La fiscal dice que prácticamente a diario los niños recibían golpes en cualquier parte del cuerpo y que el padre empleaba en ocasiones una cuerda, un palo, una escoba o un cinturón. 


Golpes con una escoba


La abuela, en la denuncia, llegó a referir que Paspayo pegó en una ocasión al niño con una escoba en la cabeza por no haber recogido la cocina. También  habló de una agresión a la pequeña con una cuerda.

En cuanto a los abusos, mantiene que sus hijos a veces dormían con él  -con  12 y 8 años- y que en alguna ocasión le llegó a tocar los genitales a la niña, que en ese momento tenía ocho años.