ENTREVISTA

"El ourensano Vaamonde fue protagonista en la modernidad venezolana"

El investigador Henry Vicente descubrió la historia del ourensano José Lino Vaamonde mientras estudiaba el trabajo de los arquitectos españoles en el exilio.

Henry Vicente, durante la conferencia en el Liceo.
Henry Vicente, durante la conferencia en el Liceo.
"El ourensano Vaamonde fue protagonista en la modernidad venezolana"

El investigador Henry Vicente descubrió la historia del ourensano José Lino Vaamonde mientras estudiaba el trabajo de los arquitectos españoles en el exilio. De madre ourensana emigrada a Venezuela, Vicente sintió por Vaamonde interés profesional, pero también personal. Tenía claro que quería ayudar a la difusión de su obra en España y, de forma especial, en su propia tierra. Gracias al Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia, en colaboración con la Asociación Amigos da República de Ourense, el venezolano protagonizó durante la jornada de ayer una conferencia sobre Vaamonde en el Liceo de la capital, la primera que ofrece en la provincia.

¿Qué le llamó la atención de José Lino Vaamonde?

Por una parte, su papel fundamental en el traslado de obras de arte durante la Guerra Civil. Él fue el encargado del acondicionamiento para mover las piezas desde el Museo del Prado a Valencia, y luego a Francia, atravesando la frontera con los exiliados. Y luego, ya en el exilio en Venezuela, me llamó la atención su trabajo para la industria petrolera, el motor más importante de la economía del país.

¿Qué labor desempeñó el ourensano en esa industria?

Vaamonde trabajó como jefe de arquitectura de la petrolera Shell, ni más ni menos. Diseñó gran parte de las estructuras de las ciudades petroleras. Es decir, definió cómo serían las escuelas, los hospitales, las viviendas o los hoteles. Esos lugares eran la aspiración de vida del país, eran como islas cercadas, no tenían nada que ver con lo que sucedía fuera. 

¿Cómo eran sus obras arquitectónicas?

Modernas, con una línea estética, precisa, racionalista y funcionalista. Sus construcciones tienen una gran calidad y capacidad de adaptación al clima, algo muy importante en esas zonas. Sin duda, fue uno de los protagonistas de la modernidad del país venezolano. De hecho, fue el único arquitecto del exilio relacionado con la petrolera. 

¿Cree que le falta reconocimiento en su propia tierra?

Después del libro que publicó él mismo sobre su trabajo de traslado de obras artísticas, en el año 1973, ya en Venezuela, se conoció un poco más de él, pero solo de esa primera faceta de su trayectoria profesional, no de lo que hizo al llegar al exilio y de cómo trabajó para la industria petrolera. La primera charla que se organizó sobre su figura y obra arquitectónica tuvo lugar en A Coruña, en el año 2010, en la que yo participé. Tengo ganas de equilibrar lo que se conoce sobre su trabajo y aportar su experiencia en el exilio.

A pesar de que Vaamonde se tuvo que exiliar durante el siglo pasado, es un tema que sigue de actualidad.

Sí, me remito a circunstancias personales. Venezuela fue históricamente un lugar de acogida, tanto durante las guerras mundiales como durante la Guerra Civil. Después de México, fue el segundo país latinoamericano en recibir a exiliados pero ahora vive un proceso al revés, es un país de desplazados a los que otros países reciben con reticencia. Y no hay que olvidarse de que el emigrante era muy bien recibido en Venezuela.