SITUACIÓN DE LOS EMBALSES OURENSANOS

El noroeste de la provincia deja el estado de alerta por sequía

Pasan a prealerta la ciudad y todo el sistema del Miño, mientras sigue la alerta en el Limia y el Sil 

El noroeste de la provincia deja el estado de alerta por sequía

Casi cinco meses después, la cuenca del Miño a su paso por la provincia ha conseguido salir de la situación de alerta por sequía, lo que incluye la ciudad, la zona de O Ribeiro y todas las localidades situadas aguas abajo del embalse de Os Peares. La Oficina Técnica de la Sequía de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS) decidió ayer pasar de alerta a prealerta por sequía tanto el Miño Bajo, como el Miño Alto –provincia de Lugo– y mantener la prealerta en el Sil Superior –que afecta a León y Asturias–.

Las buenas noticias hídricas no llegan, sin embargo, a la cuenca del Limia, cuyas aportaciones hídricas todavía están un 40% por debajo de lo normal; el Sil Inferior –todo el este provincial, desde Valdeorras hasta A Gudiña– y el Cabe –que afecta al sur de Lugo–.

Pese a la desactivación de la situación de alerta, el presidente de la CHMS, Francisco Marín, señaló que "lo ideal" sería que la ciudad de Ourense y otros concellos que han restringido ciertos usos "mantengan las medidas de ahorro", haciendo hincapié en que "el derroche tiene un coste medioambiental". 

Marín aseguró que "todavía estamos lejos de la normalidad", y advirtió de que las predicciones a medio y largo plazo señalan una primavera "más seca de lo normal". De hecho, coinciden en esta previsión tanto la Aemet, como la Agencia Americana de Meteorología. 

Desde que comenzó el año hidrológico 2017/2018, en octubre, todos los meses se han registrado unas precipitaciones inferiores a la media, excepto en diciembre, lo que impide recuperar todavía la normalidad hídrica. Marín destacó que "está lloviendo más en el norte y la costa de Galicia que en nuestra demarcación". 

PÉRDIDAS DE 30 MILLONES    

El Estado dejó de percibir casi 30 millones de euros en la demarcación Miño-Sil debido a las restricciones impuestas a las hidroeléctricas. Estas compañías abonan un 24% de tasas al Estado por la energía producida, pero la sequía supuso en freno respecto a años anteriores. De hecho, la media de los últimos años en cuanto a recaudación en la Miño-Sil era de 54,9 millones de euros, mientras que en el último periodo registrado esta se contrajo a 25,2 millones de euros, según los datos aportados por la CHMS.