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Los placeros, hartos: "Ni un botellón más en la Alameda"

El fin de semana dejó destrozos en las vallas que protegen el edificio provisional donde se ubicarán

Los placeros, hartos: "Ni un botellón más en la Alameda"

"Ni un botellón más en la Alameda". La paciencia de los industriales de la Plaza de Abastos toca su fin. Otro fin de semana al nivel del que acaba de pasar no será tolerado. Exigen que tanto la Policía Local como el Concello o, incluso, la Subdelegación del Gobierno, se pongan manos a la obra ante el inminente traslado al edificio provisional de la Alameda. Lo sucedido este pasado sábado ha sido la gota que ha colmado el vaso. Botellas rotas, ruido y, sobre todo, el destrozo de las vallas que protegen la nueva ubicación. Todo esto puso en alerta al vigilante de seguridad que, ante el escándalo, tuvo que llamar a los agentes de seguridad.

"Parecían hinchas en un partido de fútbol, golpeando las vallas", explicó un vigilante al gerente de la Plaza, Alberto González. Y no es un hecho aislado. La empresa hizo saber que esto se ha venido produciendo durante las últimas semanas y que se tuvo que reponer parte del vallado unas cuantas veces mientras se dio finalización a la obra.

Pero ahora, con ella ya rematada, la empresa ya no tendrá que estar ahí y los industriales se harán con el control del recinto. De ahí el ultimátum. "Va a haber maquinaria y cosas de valor, así que no podemos tolerar que siga habiendo vandalismo", señalaba ayer Emilio González, presidente de los placeros.

"Fue un desmadre total este fin de semana. Tuvimos suerte de que no reventasen todo", explica. Los placeros hacen un llamamiento para que "no vuelva a haber un solo botellón más", ante lo que parece insostenible.

El colectivo de industriales hacen un "último llamamiento" para "prevenir antes que curar", alertando de que podría desencadenar un problemas de orden público si entorpece la labora de los trabajadores.

El problema es que en cuanto se realice el traslado las vallas serán retiradas y no habrá protección exterior para el nuevo edificio. "Aunque haya una persona toda la noche, no podrá hacer nada", lamentaba Alberto González. 


Rechazan que se justifiquen estas actitudes incívicas


Ahora que se comenzará a trasladar, los placeros quieren más vigilancia de las autoridades. Ellos cuentan con vigilantes, pero no son suficientes . "Puedo entender que se haga botellón, pero no lo que se está consintiendo, digan lo que digan, y justifiquen lo que justifiquen", señala Emilio González. "¿Están acaso buscando que nos peleemos?", se pregunta, ante lo que considera dejadez a la hora tomar decisiones.