EN LA CIUDAD

El problema del botellón en la ciudad, ya en manos de la negociación política

El gobierno local aprueba el proyecto de ordenanza que prohíbe beber en la calle, que necesitará el apoyo de la oposición

El problema del botellón en la ciudad, ya en manos de la negociación política

A seis meses de concluir el mandato, el gobierno local de Ourense, del PP, pone en marcha la tramitación administrativa de la normativa con la que quiere que el botellón en la ciudad pase a ser historia, algo para lo que precisará el apoyo de la oposición al establecer la legislación de las entidades locales que es el pleno el que tiene la competencia de dar el visto bueno a las ordenanzas.

Para poder llegar a ese punto, la junta de gobierno local aprobó ayer el proyecto de la denominada "Ordenanza reguladora de la convivencia cívica y la protección de la salud derivada del consumo, venta, publicidad y promoción de bebidas alcohólicas en el espacio público", un trámite que permite abrir un plazo de 10 días para que los grupos políticos realicen aportaciones (que serán analizadas por los técnicos de la Concejalía de Sanidad para decidir la conveniencia de incorporarlas o no al documento) y, posteriormente, llevarla a pleno para su aprobación inicial. Su entrada en vigor precisaría también después un mes de exposición pública para que la ciudadanía pudiese alegar y, una vez resueltas esas propuestas, dar el visto bueno definitivo.


Escenario


Recoger en ese texto final la prohibición total de beber alcohol en la vía pública es, según destacó el alcalde de la ciudad, Jesús Vázquez, una de las líneas rojas de su gobierno para que prospere, al que se le cuestionó sobre si el actual escenario, con las elecciones a la vuelta de la esquina, es el más adecuado para consensuar una norma de estas características, por cuya elaboración el alcalde felicitó a los técnicos de la Concejalía de Sanidade.

"Cada un pode facer o seu xogo, decidir se quere facer política coa saúde ou dicir o que queira, pero eu digo non ó botellón, nós non o queremos, definímonos", subrayó el regidor ourensano, que entiende el documento como "unha ferramenta para preservar a saúde, que é o máis importante, sobre todo dos mozos".

Para "intentar encontrar puntos de encontro" con el resto de formaciones, Vázquez aseguró que en los próximos días se concertarán reuniones para avanzar, después de que los grupos no realizaran aportaciones en las semanas posteriores a que el gobierno hiciese llegar el borrador de ordenanza a la oposición: "Non presentaron nada, pero agora xa son trámites oficiais, o texto base sobre hai que traballar".

La aprobación en junta de gobierno del proyecto de ordenanza es un nuevo capítulo de la presión que quiere ejercer el PP en esta cuestión, como dejó claro durante el pleno ordinario de octubre el portavoz municipal, José Araújo, incidiendo en los problemas que acarreaba el consumo masivo de alcohol, añadiendo a los problemas sanitarios el maltrato al mobiliario urbano, el vandalismo o las quejas manifestadas por los vecinos debido a ruidos a altas horas de la madrugada.


Dudas


Las posturas de gobierno y oposición sobre la ordenanza para regular el botellón no están, sin embargo, próximas, como quedó de manifiesto en las jornadas posteriores a la presentación del borrador, días en los que los partidos de izquierda mostraron sus dudas sobre la eficacia de caminar hacia una prohibición total del consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública.

Desde el PSOE, los concejales José Ángel Vázquez Barquero y Concepción García Lozano abogaban por trabajar en la aplicación de programas de concienciación y alternativas para los jóvenes, apuntando que la decisión de prohibir era "raquítica" en un tema tan importante, por lo que debe ir acompañada de otras propuestas. Por tanto, exigen una negociación sosegada sobre una norma que consideran "importante".

Mientras, desde Ourense en Común, Martiño Xosé Vázquez entiende que el problema del botellón hay que abordarlo desde un punto de vista global del consumo de alcohol, reclamando abrir la negociación de la ordenanza a la participación de la ciudadanía, hablando con colectivos y agentes implicados para conseguir un texto más completo. Por este motivo, en los próximos días la formación convocará una mesa abierta para escuchar sugerencias que puedan trasladar en forma de alegación a la ordenanza.