ENTREVISTA

Acisclo Manzano: "El Puente Romano es el Puente Romano, pero el Nuevo tiene algo fantasioso"

Mañana con La Región se hará entrega de la lámina del Puente Nuevo vista por Acisclo Manzano

Acisclo Manzano, con su lámina, durante la presentación de actividades.
Acisclo Manzano, con su lámina, durante la presentación de actividades.
Acisclo Manzano: "El Puente Romano es el Puente Romano, pero el Nuevo tiene algo fantasioso"

 Toda una vida tallando y ahora se pasa a la poesía, aquello "para lo que iba" de joven. Además de un libro de poemas de amor, el escultor Acisclo Manzano tiene pendiente el traslado de varias de sus obras al monte, porque quiere retirarlas todas de la calle con el profundo pesar de que las llamen "mobiliario urbano". A la niñez vuelve con su lámina sobre el Puente Nuevo, la séptima de la colección de visiones creativas que La Región regala a sus lectores cada miércoles, con motivo del centenario de la construcción. 

La lámina que regala mañana a los lectores de La Región habla de su infancia. ¿Qué quiere contarles?

El Puente Nuevo lo recuerdo toda mi vida como algo idílico y fantástico, por eso tengo esa visión fantasiosa de él. Recuerdo que iba desde la calle de la Barrera a pie al Puente Nuevo, a ver a la gente que se bañaba. Porque en mi época, primero hacíamos la reválida de natación en el río Barbaña. Cuando aprendíamos a nadar, en la zona en la que ahora está La Molinera, íbamos al Puente Nuevo. Cruzábamos el río y eso sí que era la reválida de la natación. Siempre había quien se tiraba desde el puente, por ejemplo. Es que el Romano es el Romano, pero el Puente Nuevo tiene algo fantasioso.

Utiliza la tiza, ¿también por los recuerdos de niñez?

Sí, pensé en el Puente Nuevo como un encerado pintado a tiza, no a pastel. Las ninfas del Miño son las musas de abajo, las que se bañaban, porque en la parte derecha del río estaba el Coiñal, una especie de playa de "coios" donde todos querían ir porque aquello te ponía más moreno. Después dibujo el azul y las musas del cielo.

Y del puente en sí, como infraestructura, ¿qué recuerda?

Que lo cruzaba y se movía. Cruzábamos el río, y también el puente del Viaducto, que es peligrosísimo.

¿Tiene la sensación de que los ourensanos ya no hacen vida “en torno" a la ciudad, a sus monumentos?

Es que ahora van a otros sitios. Antes ibas al Paseo para ligar, era una cosa muy bonita. Y el ir al río también se iba mucho, que era más ancho. Tengo ese recuerdo, sin ser pontino, porque yo soy de Ourense. Ahora parece que se quiere más unión y mi propuesta es que creo que deberían hacer un puente como el Vecchio de Florencia. Algo lleno de tiendas. Sería una calle más de Ourense con el tiempo, seguro. Es lo que yo pediría aquí.

Y para el centenario del Puente Nuevo, ¿qué actuaciones propone?

Yo lo que haría es quitarle el tráfico y hacerlo peatonal. Todo un jardín, convertirlo en un bulevar para comunicarse con el barrio de A Ponte.

¿Cómo ha envejecido la construcción?

Aún es joven. El Milenio está envejeciendo mucho antes.

¿Cuál de los puentes le gusta más de Ourense?

El Romano, el Nuevo y el del ferrocarril, los tres.

¿Cree que los artistas se fijaron en el Puente Nuevo a lo largo de su historia?

Fue menos fotografiado y pintado.

¿Qué simbolizó para la ciudad?

No tengo el recuerdo del puente del progreso, sino del puente en el que podías disfrutar del río, porque está integrado en él.

Supongo que no le pondría ninguna escultura, con sus últimas intenciones de retirar todas las que tiene en la ciudad. 

No, no se la pondría. Quiero retirar todas las que estorben y algunos escultores hasta me felicitaron por decir eso.

¿Y ahora qué proyectos tiene en marcha?

Hace poco inauguré tres piezas en las fincas de Viña Costeira y tengo en mente más traslados. Ahora como estoy jubilado, solo colaboro. Lo que sí estoy haciendo es un libro de poesía, porque yo dejé lo de poeta por la escultura en los inicios, y ahora hago al revés. 

¿Qué le parecen el resto de láminas de la colección que regala La Región?

Bien, me gustan todas. La que más, creo que la de Alba Fernández, me parece un estilo muy dulce. Pero falta mucha gente, porque al fin y al cabo hay muchos artistas ourensanos.