TRIBUNALES | OURENSE

El acusado de querer matar a un ladrón niega los disparos

El empresario reconoce que lo derribó al suelo para defenderse de un ataque con un destornillador

Un momento del juicio en la Audiencia de Ourense.
Un momento del juicio en la Audiencia de Ourense.
El acusado de querer matar a un ladrón niega los disparos

"Mentira".

Hasta cuatro veces Juan José Gómez Castro pronunció esa palabra para negar los disparos de pistola que le atribuye el hombre que entró a robar a su negocio, Desguaces Gómez Alén, el 17 de marzo de 2013.

La víctima le pide hasta 15 años de prisión por tentativa de asesinato y tres por tenencia ilícita de armas mientras que la fiscal reclama seis (cinco por tentativa de homicidio y uno por tenencia de armas).

La acusación pública en su escrito de calificación provisional no se olvida de que el perjudicado entró a una propiedad ajena y reclama que se incoen diligencias por delito de robo contra el perjudicado.

Gómez Castro aseguró en la primera sesión del juicio que se sigue contra él y su padre que vio a Manuel P.D.S. como salía de una oficina tras romper un cristal y apoderarse de unos 2.000 euros de una pequeña caja de caudales. Según esa versión, lo persiguió y tuvo que inmovilizarlo con las manos cuando intentó atacarlo con un destornillador en la mano.

También llamó por teléfono a su padre, Manuel Gómez Alén, también procesado pero por lesiones, quien se presentó al cabo de un minuto y medio en compañía de un amigo. Gómez Alén, tal como él mismo reconoce, le dio "unas patadas de intimidación" en la cadera al supuesto ladrón, quien aún tenía el destornillador en la mano, y le quitó de la cabeza el pasamontañas. Tras devolver el dinero (dos fajos de billetes y una monedas), dejaron que se fuera.

La versión de la víctima apenas coincide con la ofrecida por los inculpados salvo en que entró a robar al desguace. Hasta difieren en el objeto codiciado. Según declaró Manuel P.D.S., no se apoderó de dinero sino que sólo pretendía llevarse un neumático.

La víctima sostiene que pensó que lo iban a matar porque, además del disparo que recibió por la espalda cuando fue descubierto, según su  versión, oyó como el agresor apretaba varias veces más el gatillo aunque no salieron más balas. Cuando se giró, se encontró a Juan José Gómez Castro a unos dos o tres metros "con un arma en la mano".

El denunciante sostiene que el agresor le obligó a ponerse de rodillas y que llegó a acercarle la pistola a unos metros de la cabeza.

Cocaína para el dolor

En cuanto a la tardanza en acudir al centro sanitario, explicó que fue así porque no quería dar explicaciones del motivo de su herida, ya que se encontraba en libertad condicional, y que en un primer momento se acercó hasta Covadonga en busca de cocaína para calmar el dolor.

Sus explicaciones fueron corroboradas por la que entonces era su compañera sentimental, y que se quedó esperándole en un coche fuera del desguace. La mujer sostiene que escuchó más de dos ruidos que le "parecían golpes, petardos o disparos", aunque no pudo concretar más porque en ese momento "estaba enferma con neumonía".

El principal encausado dio positivo a la prueba de parafina (aparecieron restos de pólvora en sus manos). Sostiene que el día anterior a los hechos estuvo disparando un rifle contra una silla en casa de su hermano, hecho que fue confirmado por este último y un amigo. Eso sí, se  duchó al día siguiente.

Para el agente de la Guardia Civil encargado de la investigación  ambas versiones ofrecen "credibilidad"   Comprobó si en el día de los hechos o el día anterior pudo haber alguna incidencia con arma de fuego, debido a los "enormes antecedentes judiciales" del denunciante y su compañera.

Las investigaciones dieron un resultado negativo. Explicó que tras la investigación ocular "no se encontraron casquillos ni munición", y que el cristal roto y la caja en la que supuestamente se encontraba el dinero robado "hacían factible" el relato del denunciado.

El juicio continuará hoy con las pruebas periciales y las conclusiones de las partes.