SEGURIDAD

Solo 25 patrullas vigilan cada noche las calles de la provincia

Los agentes de la Guardia Civil son los más sacrificados, al recorrer más de 100 kilómetros para atender algunas demandas

Una patrulla de la Guardia Civil en el núcleo de Trelle, Toén (MIGUEL ÁNGEL).
Una patrulla de la Guardia Civil en el núcleo de Trelle, Toén (MIGUEL ÁNGEL).
Solo 25 patrullas vigilan cada noche las calles de la provincia

La falta de efectivos en los cuerpos de seguridad (Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local y Autonómica) viene siendo reivindicada a diario por los distintos colectivos sindicales y asociaciones que defienden los derechos laborales de los agentes. Las mermadas plantillas se pone de manifiesto, sobre todo por las noches, a la hora de custodiar la provincia. Según los datos que manejan los distintos colectivos, solo una media de 25 patrullas (20 de la Guardia Civil, 3 de la Policía Nacional y dos de la local) patean las calles ourensanas para prevenir delitos, sorprender a los delincuentes y atender a la población ante cualquier caso de emergencia o sufrir un robo.

Los agentes de la Guardia Civil son los más sacrificados al tener que desplazarse en ocasiones hasta más de 100 kilometros para atender a la población.

En el Instituto Armado, la provincia está dividida en varios núcleos operativos. Uno de ellos es el de Carballiño, que abarca toda la comarca llegando hasta los municipios de Vilamarín y Coles. Habitualmente, al llegar la noche, una única patrulla está de servicio, lo que provoca que tenga que desplazarse hasta Vilamarín, siempre y cuando no esté atendiendo otro caso en la villa del Arenteiro. "Entonces, el tiempo de acción y reacción se puede demorar horas", aseguran en la Unión de Guardia Civiles.

Lo mismo pasada en el núcleo operativo de Verín, donde hay un cuartel catalogado de "principal", donde ya no es la primera que los vecinos son auxiliados por agentes del cuartel de Riós

En la provincia abren a diario 32 cuarteles de la Guardia Civil, pero la mayoría cierra por las tardes -solo quedan abiertos los de cabeceras de comarca-, centralizando la vigilancia en el número telefónico 062, desde donde se alerta a las distintas patrullas de las incidencias.

La situación provoca, en el caso de Allariz, que la población sea atendida por agentes destinados en Maceda, o viceversa. Y esto siempre que haya agentes disponibles (que no estén de baja o vacaciones)para cubrir el servicio nocturno. De no haberlos, se desplazaría una patrulla desde otro punto, "incrementando el desplazamiento y el tiempo de acción y respuesta", aseguran en la Unión de Guardias Civiles.

Según la estadística que manejan los agentes, ya no es la primera vez que guardias civiles del cuartel de Lobios prestan servicio en el casco urbano de Xinzo, los de A Rúa se desplazan hasta Trives y Viana, y los de Vilar de Barrio a atender a los vecinos del municipio de Monterrei. "Son necesarios más efectivos y entendemos que también una reestructuración de la vigilancia", apuntan en la Asociación Unificada de Guardias Civiles, puntualizando que es necesario adatar el cuerpo de seguridad al las actuales exigencias.

La Policía Nacional se encarga de custodiar, junto con la Policía Local, la ciudad. Cada noche, suelen patrullar por el casco urbano una media de entre dos y tres patrullas del Cuerpo Nacional de Policía y dos de la Policía Local. "Hace unos solo dos años, había cinco patrullas de la Policía Local, pero se suprimieron", apuntó el representante del sindicato SPPME en la provincia, Francisco Cabello.


Controles de tráfico en carretera y de seguridad ciudadana


Las 25 patrullas que vigilan por las noches en las calles de la provincia no incluyen los agentes de Tráfico, en cuyo departamento, según la Asociación Independiente de Guardias Civiles, también son necesarios más efectivos.

Estos guardia civiles suelen establecer controles nocturnos a diario para vigilar la conducción en las carreteras y también para prevenir delitos.

Estos controles se pueden incrementar con otros denominados "operativos", que se establecen desde la propia Comandancia. En este caso, la mayor parte de los agentes que integran el dispositivo se desplazan desde las propias instalaciones de Santa Mariña, siendo apoyados también por efectivos de los distintos cuarteles que estén disponibles y a los que les toque servicio de vigilancia nocturno. Esta medida, según la Asociación Unificada de Guardias Civiles, conlleva que al día siguiente los agentes de los distintos cuarteles que participaran en el operativo tengan que descansar, lo que provoca que sean menos a la hora de patrullar en la vía pública.

Algo similar sucede en el Cuerpo Nacional de Policía. 

La media de dos o tres patrullas que custodia la ciudad puede verse arropada por un control especifico de agentes como los de la Unidad de Prevención y Respuesta (UPR), pero esto también conlleva que al día siguiente descansen la mayoría de los policías, lo que provoca menos efectivos para prestar vigilancia durante el día.

La Policía Local, ante la merma de agentes, ya suprimió los controles preventivos.