REPORTAJE - MIGRACIÓN

Venezuela, billete de vuelta

El ourensano José Cid emprenderá en unas semanas el mismo viaje que realizó con poco más de 18 años, hace 40, pero en sentido contrario. Reconoce que tiene ganas de volver, pero también que le hubiese gustado hacerlo en "otras circunstancias".

Última imagen de la familia antes de separarse, en octubre de 2017. De izquierda a derecha: Xabier Cid, Ysabel Guerra, José Cid y Brais Cid en su casa de Turmero, capital del estado de Araguas, en Venezuela.
Última imagen de la familia antes de separarse, en octubre de 2017. De izquierda a derecha: Xabier Cid, Ysabel Guerra, José Cid y Brais Cid en su casa de Turmero, capital del estado de Araguas, en Venezuela.
Venezuela, billete de vuelta

Pese a llevar más de 40 años en Venezuela, José Cid (Xunqueira de Ambía, 1957) no se ha olvidado de su gallego natal, ni tampoco del sabor del licor café, tan ansiado desde la emigración. Se marchó de Ourense con poco más de 18 años, con ganas de encontrarse un futuro "mejor" en un país al que ya se habían marchado varios de sus familiares. Para Cid, como para tantos otros, la emigración no era nada "ajeno" a su realidad, ya que sus padres habían hecho lo mismo, pero a Alemania, cuando era pequeño. En Venezuela encontró trabajo, amor y una segunda casa. Siempre guardó la esperanza de regresar de mayor a Galicia, pero nunca se imaginó que se vería forzado a hacerlo, junto con miles de venezolanos.

"Hoy en día aquí falta de todo: comida, medicina, agua, gas doméstico, luz eléctrica, repuesto para vehículos..."

En apenas dos semanas emprende el viaje de vuelta, junto con su mujer, Ysabel Guerra. Sus dos hijos, Brais y Xabier, emigraron a Escocia hace año y medio y hace unos meses, respectivamente. "Tomamos la decisión de volver a España hace tiempo por la situación del país, aunque tuvimos que esperar hasta ahora", explica Cid, a través del móvil. Lo primordial, regresar a Ourense con una situación económica "estable": "Decidimos que lo mejor era marcharnos después de que yo empezase a cobrar la pensión". El otro motivo era su hijo Xabier, que estudiaba Ingeniería Civil en la Universidad Central de Caracas. Cuando las huelgas del profesorado comenzaron a colapsar la facultad, decidió abandonar los estudios y emigrar. "Nuestro hijo menor -Brais- se marchó a Escocia al cumplir 18 años, creíamos que Xabier podría graduarse acá, pero también tuvo que irse", comenta. Los cuatro miembros de la familia no están juntos desde octubre de 2017: "Nos vamos felices y tranquilos porque nuestros hijos están allá y el resto de nuestra familia también, la vuelta es una alegría". Se quedarán a vivir en Ourense, pero no tardarán en visitar a sus hijos en Edimburgo, donde trabajan. 


"Aquí falta de todo"


"Hoy en día en Venezuela las carencias son de todo tipo: comida, medicina, agua, gas doméstico, luz eléctrica, repuesto para vehículos... Falta de todo", señala Cid. Por eso, la principal preocupación es por las personas que se quedán atrás, familiares y amigos. "El venezolano no estaba acostumbrado a emigrar y hoy lo está haciendo buscando un mejor futuro lejos de aquí", reflexiona el ourensano. 

La situación del país, según explica el matrimonio, es "de máxima tensión" estas semanas -diversos países han reconocido a Juan Guaidó como "presidente interino" de Venezuela, mientras Nicolás Maduro, actual dirigente del país, se enroca en su postura de no convocar elecciones-. Para él y Guerra, no obstante, está siendo "muy complicada" en lo emocional, ya que esta vez hacen las maletas de forma indefinida. "Nos encantaría volver a Venezuela en un tiempo, claro, pero solo de vacaciones, nuestro hogar está allá, cerca de nuestros familiares", comentan. Estos días, Guerra y Cid ultiman los detalles de su viaje en el consulado, que se encuentra "colapsado" por la cantidad de españoles que están saliendo del país latinoamericano. El ourensano reconoce que no tiene miedo de regresar 40 años después a vivir a Xunqueira de Ambía, ya que es el lugar al que pertenece.