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ENTROIDO VIANA DO BOLO

Los folións se despidieron entre mucho bombo y con bastante agua

Los Boteiros son quienes, con su presencia, anuncian el comienzo y el final de estas fiestas tan esperadas en la villa

El Boteiro tuvo que lucir a cubierto (Gonzalo Belay).
El Boteiro tuvo que lucir a cubierto (Gonzalo Belay).
Los folións se despidieron entre mucho bombo y con bastante agua

Fieles a su cita del Martes de Entroido, los folións vianeses se reunieron ayer en la Praza de Cabo da Vila, invitados al vermut por el Concello de Viana do Bolo. En el casco antiguo de la villa vianesa volvieron a resonar los bombos antes de que algunos de ellos se encaminasen al polideportivo municipal a comer.

La lluvia deslució su recorrido matutino, restando algún que otro asistente. Ya de tarde, llegó la hora de la harina, uno de los platos fuertes de una fiesta que el mal tiempo tampoco ayudó.

El programa marca que los vianeses se vayan acercando a la Praza Maior y que los bombos vuelvan a retumbar en esta zona, antes de dirigirse a una cena que en esta ocasión fue organizada para 800 comensales.

La quema de los "lardeiros" bajo el atronador sonido de los bombos es el punto final del Entroido para los folións, que se reúnen en la Praza Maior para acompañar los últimos momentos de la fiesta. Hoy llegará el Enterro da Sardiña, pero no es lo mismo. Los bombos de los folións y las carreras de los boteiros dicen cuándo empieza y cuándo acaba este tiempo festivo.