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ENTROIDO MANZANEDA

No hubo pasacalles, pero sí mucha fiesta, fulións y Mázcaras

El fuerte aguacero obligó a suspender el desfile tradicional, pero no logró detener la gran fiesta que precede a la concurrida comida popular

La Mázcara baila al ritmo del fulión (Xesús Fariñas).
La Mázcara baila al ritmo del fulión (Xesús Fariñas).
No hubo pasacalles, pero sí mucha fiesta, fulións y Mázcaras

Los visitantes que ayer se desplazaron a presenciar el desfile del Martes de Entroido, en Manzaneda, no lograron sus planes. El fuerte aguacero que durante toda la mañana descargó sobre el Concello y que en altitudes de más de 1.200 metros fue de nieve obligó a suspenderlo. Pese a ello, la fiesta siguió adelante y algunos integrantes de los fulións, al igual que algunas Mázcaras, afrontaron las inclemencias meteorológicas en la confianza de una tregua del temporal que al final no llegó.

A pesar del agua, fueron muchas las personas que acudieron disfrazadas a la cita con uno de los entroidos más tradicionales del Estado, declarado de Interés Turístico Gallego hace años. Ataviados con sus disfraces se sumaron a la comida popular que se desarrolló en el polideportivo municipal. ¿El menú? El de otros años: empanada, chorizo cocido, carne "ao caldeiro", bica y vino de la zona en abundancia.

Con el estómago lleno se afrontan mejor las dificultades. Quedó patente al finalizar la fiesta gastronómica. Fue ese el momento que eligieron varias Mázcaras para iniciar su hipnótica danza; esos movimientos rítmicos ancestrales que realizan al son de los bombos del fulión y que estudiosos y simples aficionados del Entroido inmortalizan con sus cámaras de vídeo y fotográficas.