DESAFÍOS DE LA ADOLESCENCIA HOY

Su hijo no acude como un simple “oyente” al botellón

Cuanto más tarde vuelven a casa del botellón, mayor es la tasa de consumo intensivo de alcohol

Su hijo no acude como un simple “oyente” al botellón

Sí, ya sé que muchos padres y madres que lean esto pensarán “mi hijo/a no bebe, ni se droga”. Bueno, pues no es así: si su hijo o hija hace “botellón”, tiene muchas probabilidades de emborracharse y consumir otras drogas, al menos eso es lo que indican los datos de un estudio realizado por el profesor de la USC Antonio Rial y su equipo. Con una muestra de 3.419 adolescentes gallegos entre 12 y 18 años, el 58,7% ha consumido alcohol en el último año. Respecto al consumo intensivo de alcohol cabe señalar que el 24,5% ha consumido 6 o más bebidas alcohólicas (3 cubatas o más) en una única ocasión (en menos de dos horas) en el último año, cifra que desciende al 12,8% si nos referimos al último mes, pero este consumo intensivo se incrementa significativamente con la edad, con porcentajes hasta 20 y 30 veces mayores en la franja de 16 a 18 años, en comparación con la de 12-13 años.  En cuanto al consumo de cannabis 1 de cada 3 adolescentes suele consumir cannabis cuando hace botellón (37,3%) y los que acuden al mismo presentan una tasa de consumo de cannabis 12 veces mayor que aquellos que no acuden.  Pero, es el tabaco (20% en el último mes) junto con el alcohol, las drogas más consumidas por quienes acuden al botellón.

Los motivos esgrimidos por quienes consumen de forma abusiva es la sobrevaloración de los efectos positivos del alcohol (en especial, “divertirse mucho”, “sentirse feliz” y “sentirse sociable y extrovertido”), a la vez que infravaloran sus efectos negativos (sobre todo “no tendré problemas con la policía”, “no tendré problemas para dejar de beber” o “no me perjudica mi salud”). 

Con respecto a la hora de llegada a casa, los resultados de ese estudio indican que cuanto más tarde vuelven a casa del botellón cuando salen, mayor es la tasa de consumo intensivo de alcohol. De igual modo los porcentajes se incrementan a medida que aumenta la cantidad de dinero disponible con el que salen.

¿Podemos detenerlo?

Probablemente no, al menos de momento. Es muy complicado ya que el consumo de alcohol y otras drogas está asociado a factores culturales, sociales y económicos comúnmente aceptados y que son complicados de cambiar. De hecho, el consumo de alcohol se asocia estrechamente con acontecimientos sociales y la presión social es considerable (“lo hace todo el mundo”).

Como padres y madres debemos hablar en casa con ellos, pero no esperar al sábado una hora antes de salir para hacerlo; en ese momento nuestro hijo/a estará pensando en toda la “incertidumbre” que les espera ahí afuera y es el momento menos indicado para hacerlo. Debemos hacerlo a lo largo de toda la semana, aprovechando cualquier noticia de la TV, prensa o radio, o simplemente preguntando ¿Qué opinas del consumo de drogas por parte de la juventud? Aunque la comunicación con los adolescentes sea complicada, siempre podemos intentar explicarles por qué no hay que beber alcohol y avisarles de las consecuencias que pueden acarrearles: por un lado, los daños físicos que pueden ocasionarles, las peleas, los accidentes de circulación, y, por otro lado, las consecuencias legales: en España consumir y comprar alcohol siendo menor de edad está prohibido y conlleva una sanción económica de al menos 600 euros.

Otra de las formas que tenemos es dar ejemplo. Intentar, sobre todo si salimos en familia, nosotros mismos podemos tomar una cerveza sin alcohol, infusiones, zumos naturales, agua y, por supuesto, explicarles que podemos pasarlo bien sin tomar ni una gota de alcohol. Busquemos momentos para estar con ellos realizando cualquier deporte, caminando, en bici, momentos donde les podamos mostrar y encauzar hacia una vida saludable y sin drogas.