El Síndrome de Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico pero no una enfermedad mental

La Academia Americana de Neurologia lleva a cabo estudios de hasta 10 semanas con pacientes que presentan tics crónicos severos con el fin de mejorar la eficacia de tratamientos preventivos

El Síndrome de Tourette es un trastorno neuropsiquiátrico pero no una enfermedad mental

Los síntomas más frecuentes del síndrome de Tourette son la aparición de tics entre los cinco y los quince años de edad, pero pueden aparecer más tarde y nunca más allá de los veintiún años edad aparecerán los tics asociados con este trastorno.

Por otra parte cabe destacar que muchos de los tics que se pueden presentar en la infancia pueden ser transitorios y no pertenecer al Síndrome de Tourette, un trastorno neuropsiquiátrico ligado al desarrollo, que en la mayoría de los casos está asociado a la genética, aunque se desconoce su procedencia exacta, pero los estudios demuestran que están íntimamente ligados al Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) o al TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) por lo que se refiere a la herencia familiar.

Los síntomas del síndrome de Tourette pueden pasar desapercibidos en las consultas de los médicos y son los padres, maestros y personas del entorno del niño quienes mejor pueden apreciarlos, puesto que estos pueden remitir por largos espacios de tiempo y volver a aparecer.

Algunos de estos tics pueden ser leves y se presentan alterando alguna parte del cuerpo con sus movimientos involuntarios y también de origen fónico, lo que lleva al paciente a tener que decir sones o palabras y frases concretas.

Se ha demostrado que la dopamina puede atenuar los síntomas de los tics, que pueden llegar a ser muy severos y se acentúan en situaciones de nerviosismo y estrés.

En la segunda fase de aparición de los síntomas, cuando los tics motores o verbales ya se han asentado, pueden aparecer autolesiones en los pacientes o, mejor dicho, actitudes auto agresivas que pueden desembocar en la aparición de un transtorno obsesivo o compulsivo o TDAH, lo que llevará al paciente a situaciones de riesgo por un comportamiento excesivamente impulsivo y le creará mayores prejuicios sociales y personales que los propios tics.

CBIT, una técnica eficaz que reduce significativamente esta condición

Es por esto que se hace necesario una terapia con la que los pacientes puedan desarrollar recursos para controlar sus impulsos y todas las actuaciones fuera de la norma que se puedan derivar de esta comorbilidad de trastornos a los que el de Tourette se asocia.

Parece ser que son los varones los más afectados por el síndrome, aunque urge informar a quienes los padecen, así como a su entorno que en ningún caso, el síndrome de Tourette se trata de una enfermedad mental, sino de un conjunto de características que hacen que quien lo padece no pueda controlar sus tics motores o verbales. Solo si los tics invalidan muchas de las funciones cognitivas, se tendrá que pasar a proporcionar un tratamiento farmacológico, algo que en muchos casos consigue atenuar los síntomas cuando estos se manifiestan muy ostensiblemente y pueden mermar la autoestima y las relaciones de quién está diagnosticado con el trastorno de Tourette.

Como resultado el que nos muestran los estudios realizados por la Academia Americana de Neurologia en clinicas y universidades del país a través de Neurology.org, con el objetivo de examinar los moderadores y predictores como respuesta a las terapias de comportamiento en tics en niños y adultos con el síndrome de Tourette y otros tics crónicos.  En este estudio han participado 177 hombres y 71 mujeres entre los 9 y 69 años de edad en un proceso que ha durado un total de 10 semanas. 

Como resultado se ha observado que los participantes sometidos a CBIT, un tratamiento alternativo a la medicación que a través de masajes y otros ejercicios neurológicos; reduce significativamente el comportamiento del síndrome. 

El CBIT es un tratamiento desarrollado en 2001 por la Tourette Association of America Behavioral Science Consortium, que se ha convertido en la única alternativa real a la medicación farmacológica, que aunque ha ayudado a muchos, también estos se han visto limitados por severos efectos secundarios.