MÚSICA

Cerré los libros... no pasé septiembre

Septiembre es el reverso tenebroso de junio. Es época de exámenes a principio de las dos estaciones de clima extremo, el invierno y el verano, y casi todos hemos ido a los exámenes de junio como a los de septiembre seguramente con la misma camiseta.

Jimi Hendrix, el genio que conseguía hacer magia con sus guitarras.
Jimi Hendrix, el genio que conseguía hacer magia con sus guitarras.
Cerré los libros... no pasé septiembre

Primavera de 1997. Acababa de editarse "The Doors Box Set", un recopilatorio en forma de caja para coleccionistas con temas elegidos por los propios miembros de la banda, conciertos en directo, etc. Es decir, el material habitual de este tipo de lanzamientos. Cuando se editó, tuve la oportunidad de entrevistar por teléfono al teclista de la banda, Ray Manzarek, y en el transcurso de la conversación, recuerdo que éste me contó una anécdota que siempre me resultó muy significativa. 

"Íbamos en el autobús de gira de Nueva York a Schenectady, era finales de agosto, creo concretamente que era el 30 de agosto y era el último concierto de la gira americana del verano de 1968 antes de irnos a nuestro primer tour europeo. Estaba atardeciendo, y lo cierto es que se veía un paisaje precioso, con la caída del sol sobre el horizonte. Jim iba en el asiento de atrás y me volví hacia él para preguntarle como estaba, y me sorprendió verle mirando ese atardecer casi totalmente abstraído, con la mirada fija en esa hermosa puesta de sol. De broma, le dije: '¡eh! ¡despierta! ¿en que piensas?' y entonces volvió la cabeza lentamente, como despertando de un sueño, sonrió y me dijo: 'Septiembre... mañana será septiembre. En septiembre acaba todo y empieza todo una vez más”. 


Septiembre es el reverso tenebroso de junio. Es época de exámenes a principio de las dos estaciones de clima extremo, el invierno y el verano, y casi todos hemos ido a los exámenes de junio como a los de septiembre seguramente con la misma camiseta. Es el ocaso de tardes de playa, terraza o vacaciones que durante los meses de verano parecen interminables, y que de pronto empezamos a añorar cuando en octubre tenemos que empezar a encender la luz a las siete y media. 

Eso mismo pensaba en 1970 Jaime, uno de los pocos privilegiados que en aquellos años había accedido gracias a poder estudiar en un colegio privado a los primeros intercambios de familias inglesas y españolas para que los estudiantes españoles pudieran ir a Londres tres semanas en julio a aprender inglés viviendo en un hogar británico. Jaime en el 70 tenía la cara llena de granos, pelo cortado como era preceptivo en la España de la época, por encima de la oreja, y lo más progre que había escuchado en este país era el "Amores" de Mari Trini. Ese verano, Jaime, cuya máxima aspiración era aprobar esas oposiciones que sus padres y abuelos no pudieron hacer para trabajar "en algo del Estado", que según su abuela era muy importante, porque era para toda la vida, descubrió en un templado y extrañamente soleado en Londres verano de 1970 canciones como "All Right Now" de Free, "Move Over" de Janis Joplin, "Whole Lotta Love" de Led Zeppelin o "Speed King" de Deep Purple. 

 Jaime en ese verano por primera vez fumó... y no fumó tabaco. Fumó unas hierbas que le proporcionaron la extraña sensación de que su cerebro se extendía, se expandía, era capaz de asimilar otras cosas mientras estaba en un local de luces psicodélicas del que nunca recordó el nombre. Lo que siempre recordó es que desde entonces The Moddy Blues y Pink Floyd significaron mucho más que música. Y sobre todo, que en la Isla de Wight una especie de monstruo que hacía salir de sus amplificadores auténtica magia. Se llamaba Jimi Hendrix.

 Tardé mucho en volver a saber de Jaime. Desde luego, lo que sí supe es que en septiembre del 70, cuando volvió a Madrid y se conoció la noticia de la muerte de Jimi Hendrix, Jaime lloró amargamente la desaparición del aquel genio que hacía magia con su guitarra. Y también supe que al final Jaime nunca se presentó a aquellas oposiciones. No hace mucho, le vi, pobre pero feliz, tocando su vieja Gibson modelo Jimmy Page en un festival de blues en Andalucía. Aquel septiembre, según me comentó, le cambió la vida. Raquel suspendió lo que hasta hace poco se llamaba la selectividad en septiembre de 1981.

Quería estudiar a costa de lo que fuera, porque detestaba al supuesto novio oficial que su familia había elegido para ella, un chaval probablemente idóneo para otro tipo de chica, pero no para ella y si sacaba la nota, poder pedir matrícula fuera de su ciudad. Poder irse de aquella casa, de aquellas navidades insoportables, de aquella hipocresía constante, de aquellos veranos en la casa del pueblo... No sacó la nota, pero muchas veces me dijo que en aquellos días de septiembre, agobiada y frustrada ante la perspectiva de un año más en casa de sus padres, y alentada por la energía que le daba una canción de AC/DC llamada "For Those About To Rock", que empezó a sonar en la FM en aquel septiembre, recogió cuatro cosas y se marchó. Sabía que el cumpleaños de su padre era el 9 de octubre, pero decidió que ya no podía esperar más. 
 Raquel se marchó a Londres. Hizo masa para pizzas, limpió habitaciones de hotel, hizo de taquillera, cuidó niños, sirvió cervezas en un pub y las pasó canutas, incluyendo un intento de violación. Pero salió adelante. La última vez que estuve en Londres la vi en su casa de Walthamstow, satisfecha de dirigir el pub en el que que empezó a trabajar. Nunca se olvida de que entre las cuatro cosas que metió en una vieja bolsa de deportes Adidas el domingo de septiembre en el que se marchó estaba la cinta de  cassette -sí, cassette, estamos hablando de septiembre de 1981- de "For Those About To Rock" AC/DC. Siempre la ha conservado. 

Federico, o Fede, como todos le llamábamos, también suspendió selectividad. Fue en septiembre de 1985. Y aquello era bastante más crudo de lo que era para cualquiera. A Fede no se le daba bien estudiar. Había repetido el COU -en los años 70 y 80, el curso previo al ingreso en la universidad- dos veces y su padre se lo había dicho claro: si no podía entrar en la universidad, le pondría a trabajar en su almacén, y por supuesto, que se olvidase de la música y de cantar en ese grupo en el que no hacía más que perder el tiempo. 

 A mediados de septiembre del 85, Fede entró a cubrir su primera jornada en el almacén de papel de su padre. Según me contó una vez, ya se había despedido del grupo, había recogido sus cosas del local de ensayo y se habia hecho a la idea de pasar el resto de su vida entre bobinas de papel diez horas al dia, pero... al salir de su primera jornada, de casualidad, entró con varios compañeros a un bar del polígono en el que estaba aquel almacen y en el televisor, en esos micro-espacios entre programa y programa que llamaban "minutos musicales", Fede vio un espctacular video de Gary Moore de un álbum que se había puesto a la venta aquel mismo mes de septiembre, "Run For Cover". Pidió otra cerveza y se quedó solo, después de que sus compañeros de trabajo se marcharan, en la barra tarareando "Run... Run For Cover Now.."
 Fede ya no volvió al dia siguiente al almacén. 

Historias que ocurrieron en septiembre, ese mes en el que todo empezaba y todo acababa, como decía Jim Morrison. M-Clan, en aquel polémico y para muchos desafortunado disco llamado, quizá proféticamente "Usar y Tirar", decían en una de sus canciones: "Cerré los libros, no pasé septiembre..".