CON LOS PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA

La piel marcó el destino de Peña Gómez

El poso de racismo agresivo que respiraba la sociedad dominicana facilitó la posibilidad del fraude que izó por séptima vez al poder al doctor Balaguer

Alfonso S. Palomares entrega al líder del socialismo sudamericano Peña Gómez la medalla conmemorativa del 50 aniversario de Efe.
Alfonso S. Palomares entrega al líder del socialismo sudamericano Peña Gómez la medalla conmemorativa del 50 aniversario de Efe.
La piel marcó el destino de Peña Gómez

A fuerza de voluntad y talento, Francisco Peña Gómez logró superar todas las zancadillas que el destino puso en su camino desde el día de su nacimiento. Menos una, la de su piel negra que le impidió llegar a presidente de la República Dominicana, a pesar de haber ganado las elecciones de 1994. El poso de racismo agresivo que respiraba la sociedad dominicana facilitó la posibilidad del fraude que izó por séptima vez  al poder al nonagenario, ciego e hipócrita doctor Balaguer. Conocí a Francisco Peña Gómez en Panamá en el verano de 1979, yo había ido acompañando a Felipe González en un viaje por Centroamérica que tenía por base Panamá y allí el presidente panameño Arístides Royo le dejaba su avión para que se desplazara a otros países de la zona como Cuba o Nicaragua. Peña Gómez era responsable del Partido Revolucionario Dominicano y había ido para verse con Felipe. Era un entusiasta carismático, contagiaba optimismo al hablar y era un gran conversador. Durante los largos paseos que dimos por Panamá comprendí que era un espíritu tremendamente solidario y soñador.

- Mi solidaridad y entrega a la causa de los pobres es una condición vital. Así como a la causa de los negros y de los marginados de la tierra. No puedo ser de otra manera, decía el político panameño.

- ¿El ser negro está condicionando su vida política? – le pregunté.

- Por supuesto que sí, pero es un desafío que tengo que ganar, si quiero jugar un papel importante en el paisaje político dominicano. La lucha contra el racismo la tenemos que ganar desde un punto de vista humanitario.

- ¿No va a ser fácil en países como la República Dominicana?

- Nada es fácil para un negro. Se nos exige un plus y en mi caso mucho más.

vida de milagros

Me habló sobre la dictadura de Trujillo. Él sobrevivió de milagro. En la vida de Peña Gómez hubo muchos milagros.

- ¿Cuál es su próximo desafío?

- Ganar la alcaldía de Santo Domingo. Lucharé duro y quiero que el pueblo sepa que mi lucha es para mejorar su vidapenagomez003_result.

Cuando habla, Peña Gómez tiene unos sinceros ojos brillantes y un convencido tono de voz. Los ojos a juego con la piel, son negros.

Después de varias charlas con él, me interesé por su vida, y supe que había nacido en Loma del Flaco, municipio de la provincia dominicana de Villaverde, una zona de campesinos pobres en la desventurada frontera de Haití. Sus padres, Vicente Hoguís y María Marcelino se vieron obligados a huir a Haití escapando de las brutales masacres contra negros y haitianos desatadas por Rafael Leónidas Trujillo. Con seis meses, Peña Gómez, totalmente desamparado, fue acogido por una familia de modestos campesinos dominicanos. Muy pronto supo que tenía que luchar por las supervivencia y a los ocho años le encontramos trabajando en una tienda, en un bar, de limpiabotas en calles y cafeterías, de ayudante de zapatero y de aprendiz de barbero, al mismo tiempo que aprendía a leer y escribir, demostrando una gran facilidad de palabra para hablar. A los 15 años se convirtió en instructor de los niños pobres de su provincia. A los 22 años se trasladó a Santo Domingo en busca de una esperanza borrosa, cuyos caminos tenía que encontrar. Se matriculó en un curso de radiodifusión y muy pronto le dieron un micrófono para que narrara eventos deportivos, especialmente béisbol, el deporte más popular y seguido del país. Alternaba la radio con la entrega a la pasión de estudiar. Tenía un voraz apetito intelectual. En 1961 se trasladó a San José de Costa Rica para seguir un curso de Ciencias Políticas. A mediodía del 30 de mayo de 1961, le llegó la noticia de que un pelotón de rebeldes había matado en un tiroteo al dictador Trujillo.

- ¿Qué sentiste al conocer la noticia?- Le preguntó en un salón del hotel Intercontinental de Panamá.

- Al principio no podía creerlo, pero cuando se confirmó con toda certeza me invadió una intensa alegría. Liberarse del siniestro  Trujillo era un salto hacia la libertad, aunque preví que no iba a ser fácil y que por la libertad había que seguir luchando. Me incorporé al Partido Revolucionario Dominicano que había fundado Juan Bosch. Aunque preferí seguir formándome fuera a integrarme directamente en la lucha política en mi país. Ya llegaría la hora. 

Se trasladó para seguir los estudios de Ciencias políticas a las universidades estadounidenses de Harvard y Michigan. Juan Bosch ganó las elecciones presidenciales de 1962 y trató de aplicar un programa socialdemócrata, pero le acusaron de comunista y el ejército le derrocó con un golpe militar cuando apenas llevaba año y medio en el poder. Para los demócratas del país fue un sueño brutalmente degollado. El primer presidente democrático al cabo de 32 años, sucumbió en muy poco tiempo a los fusiles. Comenzaron las luchas internas dentro del ejército y los movimientos sociales salieron a la calle. El presidente de los Estados Unidos, Lyndon Johnson, creyendo que las violentas tensiones dominicanas podrían derivar en el comunismo decidió enviar 40.000 soldados para controlar la situación. Peña Gómez apostó por la lucha y la hizo con la única alma que tenía: la palabra. Desde una emisora de radio soltaba unas brillantes arengas contra la invasión.

Era la voz de la rebelión. Entre los conservadores era lógico el temor al comunismo debido a que en la vecina Cuba, Fidel Castro se había declarado abiertamente comunista aliándose con la Unión Soviética en plena guerra fría. Una negociación forzada llevó a Balaguer a la presidencia en unas elecciones amañadas y a Peña Gómez al exilio en Francia. París era una fiesta política de exilados, la capital de las conspiraciones. Los más conocidos eran Mario Soares y Santiago Carrillo aparte de un amplio círculo de socialistas y comunistas españoles y portugueses. Los socialistas españoles celebraron en Francia el congreso que eligió a Felipe González Secretario General. Peña Gómez entabló relaciones políticas y de amistad con exilados españoles y portugueses que le fueron muy útiles cuando se convirtió en líder del Partido Democrático Dominicano integrado en la Internacional Socialista. Se entregó también con intensidad a los estudios y en la Sorbona se doctoró en Derecho Constitucional y Ciencias Políticas con la tesis titulada: “Fracaso de la democracia representativa a la luz del derecho internacional”.

Regresó a su país con un flamante doctorado y se integró en la cúpula del Partido Revolucionario Dominicano y terminó enfrentándose con el fundador Juan Bosch por cuestiones de estrategia y también doctrinales. Juan Bosch  fundó un nuevo partido llamado de Liberación Dominicana. El liderazgo del PRD quedó en manos de Peña Gómez. En 1982 fue elegido alcalde de Santo Domingo, saliendo airoso de su cometido, pero con piel negra y su partido lo marginó en la carrera presidencial, de 1886 con el pretexto de que un negro, principalmente si era origen haitiano nunca sería elegido presidente de la República Dominicana. Peña Gómez tenía una paciencia tenaz y a pesar de todos los obstáculos ganó las primarias, en unas reñidas elecciones internas, para disputar la presidencia en 1990. A pesar de que el partido estaba muy debilitado quedó en tercer lugar, detrás de Balaguer y Bosch. Se dedicó a fortalecer el partido, vino varias veces a España y tuve diversos encuentros con él. En una ocasión me pidió que le presentara una biografía política suya y se la presenté en la sede de la Agencia Efe con gran concurrencia de público.

En las elecciones de 1994 todas las encuestas le daban como favorito a la presidencia, pero Balaguer recurrió a todas las triquiñuelas del fraude para proclamarse ganador con la colaboración del ejército. La campaña fue sucia y violenta. Peña Gómez no aceptó la derrota y forzó una negociación para que Balaguer gobernara solo dos años. Por aquel tiempo le empezaron los primeros síntomas de cáncer pancreático, me mandó un recado por un amigo diciendo, hermano estoy jodido, pero lucharé como siempre. En 1998 era el candidato a la alcaldía de Santo Domingo, a medida que avanzaba la campaña la enfermedad también le seguía los pasos, cuando vio que la muerte llegaba de manera inexorable, decidió hacer un comunicado  público de despedida a través de un spot de televisión, diciendo: “ Yo amo a mi pueblo y a mi país. A lo largo de mi vida he pagado un alto precio por eso. He recibido ataques feroces, a veces frontales, a veces con veneno más sutil, como ahora. Pero yo les perdono. Mis adversarios pueden contar conmigo, con mi perdón.”

Murió seis días antes de de que se celebraran las elecciones. Su entierro fue uno de los más multitudinarios que se recuerdan en el país. Su partido barrió en las elecciones.